sábado, 28 de noviembre de 2009

Ayer y hoy

La nostalgia se apodera de mí.

Siempre ha sido así.

La nostalgia es una emoción que me gusta y me atrae mucho.

Las películas, la música, los libros; siempre está expuesta como un manjar de mi núcleo emocional.

Me gusta mucho esa mezcla de pena y añoranza de "tiempos que fueron mejores".

Que linda que es la nostalgia.

Quién más gusta de ella?

viernes, 16 de octubre de 2009

... a falta de pololo... buenos son los libros [=|=]



Hace un tiempo, quizás debido a la soledad, me he hecho acompañar de amigos que ahora se me hacen inseparables. Cual ratón de biblioteca, me he sumergido en la literatura que nunca leí y que siempre debí. Libros que en el colegio me hacían leer han llegado nuevamente a mis manos de vuelta desde mi abandonada y ahora popular biblioteca que bajo mi cama yace.

Quizás es un sucedáneo de compañía o quizás es la compañía que necesito. Algo insípida pero sabia. Creo que es lo que necesito sin más.

Hace un tiempo que me leía los tres libros que me quería leer por curiosidad. Buenos fueron los momentos que en mis viajes me acompañaron. En la micro, en el metro, en los aviones y en las playas. Bajo el sol y la luna leía día y noche. Sin ser un vicio, más una curiosidad por lo que leía en la misma página. No para saber que venía después, sino para saborear cada letra y cada oración que el romántico y sensible alma de escritor plasmaba en su libro.

Siempre he dicho que los libros de Milan Kundera me gustan por qué escribe para mi. Ahora creo que no sólo él lo hace. Hesse, Tolstoi, Saramago y muchos otros me han escrito más de una novela, y aquí estoy leyéndolas, por vez primera cada vez que las retomo.

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martes, 13 de octubre de 2009

Qué?... qué?!



En este tiempo mi vida no ha sido de lo más estable que quisiera que fuese. Ha sido una locura esto de estar haciendo el trabajo de título, sin mencionar el viajecito que me tomé a Rio de Janeiro a principio de semestre, faltando varias semanas a la universidad. No sé que voy a hacer con todo lo que tengo que hacer.



Los plazos se aproximan y no parezco tener más prisa del nulo interés que he tenido desde que llegué de Rio.



¿Qué es lo que quiero de la vida?, esa es la pregunta incesante que mi mente se cuestiona. Me cuesta encontrar lo que quiero.



Y hay cosas buenas en la vida, pero nada parece mejorar.



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domingo, 6 de septiembre de 2009

Una conversación cualquiera



- y ahora tas inventando tu príncipe??


- ya los he tenido, y he aprendido que no los necesito. Quizás me gustaría encontrar el "partner" que de repente he tenido, pero con el tiempo puedo decir que es mejor estar sólo.
El amor es un estado de locura e inconsciencia que no quiero repetir luego. Quizás debe ser donde estoy entre tanto limbo, saliendo de la universidad, entrando a trabajar, obteniendo más libertad, y con mayores alternativas a las cuales aplicar. Una pareja me arruinaría todo ese paisaje.
Aún así, a pesar de todo eso, estaría muy contento si es que recibo la sorpresa de que alguien bkn llegase a mi vida (que mamón xD), a pesar de lo que pienso. Son contradicciones con las que vivo.

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miércoles, 2 de septiembre de 2009

Sueño realidad

Anoche soñé con mi ex. Con ese que siempre menciono.
Soñé que soñaba con él. Soñaba que me rechazaba creo, o que me apartaba de cualquier esperanza de volver. El sueño en el sueño, es como lo que pienso en la realidad; pues creo que es eso lo que acontece hoy en día. A mi me gustaría estar a su lado, pero él está bien sólo. Yo también estoy bien solo, y no me gustaría estar con alguien, pero por él entregaría parte de mi libertad. Y eso que para mi, la libertad es como la vida, es como respirar. Irónico, pues ni siquiera creo que sea un sentimiento tan fuerte el que siento por él.
Siguiendo con el sueño, yo estaba soñando ese rechazo que tan consciente tengo, y luego me despiertan del sueño. Él es el que me "salva" de esa pesadilla, y me hace sentir como si hay una opción, pero en realidad no se cumplirá quizás nunca, o al menos no pronto.
Me levanto, caminamos y me doy cuenta que estamos en las calles cerca de mi casa, durante una tarde de finales de otoño o principios de primavera; cuando el calor del sol aún no se va, o cuando viene de vuelta.
Cuando llegamos a la esquina opuesta de mi casa, no me aguanto, y como una tapa que sale volando por la presión dentro de su envase, le confieso visceralmente lo que siento por él y dejo escapar un ansioso "te quiero".
Lo gracioso es que me desperté aliviado, como si de verdad hubiese estado con alguien a quien quiero mucho. Quizás el tipo de mi sueño no era mi ex que ha dado tantas vueltas en mi mente, sino era alguien más que aún no existe o que nunca existirá. No lo sé, pero lo sabré.
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miércoles, 19 de agosto de 2009

En el aeropuerto




Queda una hora para embarcar, y en mi memoria están todos los momentos que viví en esta ciudad maravillosa. Rio de Janeiro ha sido un hogar inolvidable durante este año. Es raro el volver tantas veces. Son sólo dos, pero es raro el tener la oportunidad de hacerlo tantas veces. Rio tiene una música que la hace inolvidable. Un sonido a carioca, a flora verde y fértil, a gente feliz, a playa y deportes, a pasión y un sentimiento que solamente se puede sentir con la viseras. Rio es una de mis ciudades favoritas, y siempre que la dejo es con lágrimas en mis ojos. Lamento el tener que irme de nuevo, el dejar esta ciudad no es más que una muerte repentina, que una vida no puede aguantar. Una vida eterna en Rio no sería tan terrenal. He dicho a los cariocas conocidos, que de repente no es tan bueno el conocer el paraíso, pues el resto parecerá infierno. El infierno no es Santiago, ni otra ciudad; el infierno es estar lejos de tanto movimiento, de tanta fiesta, de tanta felicidad. Hasta los menos agraciados tienen una felicidad en Rio. La vida es tan diferente por estos lares.

Ahora mirando a Santiago, recuerdo lo agradable que es tener una vida agradable, tranquila, armada y estable. La estabilidad de Santiago la dejaría por cualquier aventura, por cualquier emoción que destruya mi vida, mi corazón y mi alma. Masoquista puedo ser, y creo que en gran parte lo soy. Tengo ganas de llorar, pero mi inconsciente sabe que soy fuerte y que nada haré al respecto.
Santiago, con sonido a lluvia, olor a frio, y luz de invierno. Dejo el calor del trópico, de la gente y la felicidad, para volver a lo que llamo realidad. Será realmente esa mi realidad? Siempre que dejo Rio digo que no volveré, pues mucho la quiero. Ha sido como el joven que he ligado en Botafogo. Lo quise mucho, eliminó mi soledad, pero lo dejé, huí de él. La compañía no era tan real como la realidad a la cual quiero aspirar. Yo sabía que no iba a durar para siempre; y creo que no duraría aunque me quedará en Rio para siempre. Quise decidir yo antes de que el tiempo hablara por todos. El tiempo, el destino, el futuro no es el que decide por mí, soy yo el que aprieta el botón que lleva a una u otra alternativa.
Estoy feliz de haber venido a Rio de nuevo, y es cierto que la segunda vez no es tan buena como los recuerdos de la primera; pero al mismo tiempo siento que la segunda vez fue mejor que la primera. Siento que no hice mucho, recorrí poco, pero descansé bastante. Sólo playa, un par de fiestas y nada más. Pero Rio es solamente eso: playa, fiestas, deportes y gente feliz. Rio es un paraíso para disfrutar, no es para trabajar ni morar.
Quiero volver por mucho tiempo. Pero ¿qué es volver?, ¿volver es quedarse para siempre?, ¿es “hasta que la muerte nos separe”? No sé. Pienso que más que un concepto, es una sensación dentro de uno, una calma que se siente dentro. Es llegar de nuevo sin tener retorno, es una entrega de la libertad a un lugar que no es cotidiano. Dar la libertad de la salida, a cambio de la eterna estadía. ¿Alguna vez volveré hasta la muerte? Creo que muchas preguntas, en mí no tienen respuesta. Tampoco sé si preciso de una respuesta. Cómo todo científico, el personaje que soy yo, precisa satisfacer cada pregunta dándole una respuesta definitiva. Mas creo que es una simple onda de ir y de venir pensamientos que finalmente no llegan a mayor profundización. Es simplemente un vómito de palabras con algo de sentido y sonido profundo, que en realidad nada significan.
Ahora que me voy, el tiempo no pasa volando. No me gusta esperar, no me gusta vivir en el futuro. No me gusta el estar pendiente de lo que sucederá en vez de estar pendiente de lo que estoy viviendo. Debería de gozar el olor diferente del aire acondicionado del aeropuerto, el raro color del cielo fuera de las ventanas de la zona de embarque, la pista de aterrizaje vacía y las mangas desconectadas de cualquier avión que podría estar. Vivir el presente, cuando el presente representa lo que es el futuro, es difícil. Siento que el ahora es una extensión de lo que pasará después, y claro que lo es.
No me gusta vivir en un mundo que vive desde el mañana.

viernes, 7 de agosto de 2009

Viernes... qué hacer?




Siempre se me ha hecho más fácil el escribir lo que tengo que pensar, en vez de pensar sin poner las cosas sobre un papel.


Tengo la oportunidad de ir a una fiesta, con un extraño y sus amigos. Por un lado está la opción de ir y gastar un montón de dinero, que quizás necesite a futuro, o simplemente pensar en el presente y después decir “Dios proveerá”.

Siempre he sido muy conservador, siempre muy provisorio. Recuerdo cuando estaba en el aeropuerto, o antes de llegar a él, pensaba en que este viaje sería diferente y que aprovecharía las cosas de otra forma, pero creo que lo que tengo que hacer es aprovechar las cosas pensando en las cosas que quiero.
Desmenuzando un poco: aprovechar, se refiere a las “oportunidades que te da la vida”. En este caso, estando en un país extranjero, debería de arriesgarme un poco más (en cuando a las experiencias sociales) y dar ese paso que nunca suelo dar. Quizás no pensando con la cabeza simplemente, sino combinando todas las cualidades que puedo explotar en mí. Mi inteligencia, mi intuición, mi espíritu hambriento de aventura, y las ganas de hacer algo nuevo y conocer gente nueva. Discriminando siempre, entre lo que quiero y no quiero, sin repetir errores anteriores y sin obsesionarse con actividades (deportes). Sin hacer correlaciones que pudieran no existir en la realidad.

jueves, 6 de agosto de 2009

Martes noite

No estoy acostumbrado a escribir de forma relajada. Siempre suelo tener algo que me impulsa a lanzar letras de mis dedos. Es como una libre asociación de palabras que quieren estar juntas sobre un papel.
Hay veces que tengo cosas que decir, pero no las digo, pues no tengo ganas de escribir, o no sé cómo expresarlo.

De repente escribo y escribo, con una falta de inspiración tremenda, y veo lo simple de todo y lo borro.
Ayer salí con un chico. Es uno nuevo, con el que me decidí a decirle que saliésemos por Santiago a tomarnos algo. Un café, un jugo. Luego sushi y una ensalada para mí. Una noche relajada, en medio del invierno santiaguino que no se deja ver del todo frío.