martes, 18 de diciembre de 2007

Libertad

Dejé de pololear, y ahora me siento libre. Iba caminando por gay town, y me di cuenta que ya no tengo dueño que me llevase de la correa.
¿Será pura idea mía, o de verdad estaba tan atado? Quizás es solo paranoia, pero la pena de la “soledad”, se llena con la suave brisa de la libertad.
Y ahora no sé que es lo que quiero.
.
.
.