
Recuerdo cuando estaba con él, o con ese, y también me sucedió cuando estaba con el otro. Llegaba el momento en que yo miraba el presente y me decía "que rico debe ser el sentirse enamorado". Me llenaba la indómita sensación de enamoramiento por un ser inexistente. Pensaba en dónde podría estar. Al segundo, caía en la Tierra, y recordaba que estaba con alguien por quién debería estar sintiendo eso. El primer paso siempre es el mismo, sentir algo más fuerte por algo que no existe. Así es como me percataba de que "lo nuestro" no funcionaba. Por eso me es tan fácil, el armar quimeras en mi mente con gente anónima de internet. Gente que jamás llegará a tocar mi puerta o a molestar con sus asuntos. Será quizás un egoísmo propio de mi raza extinta, o quizás una tonta cualidad que me he ganado con el pasar del tiempo. Me gustaría enamorarme, y que esa sensación fuese sincera y recíproca; pero de repente pienso que quizás esa aventura mental es sólo un paseo que nunca se transitará. Más sano será, mirar mi fragilidad y seguir considerando la realidad ante todo.
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