miércoles, 19 de noviembre de 2008

Mitones


Recuerdo que cuando era chico, no soportaba el pan caliente sobre mis manos, o el agua de la ducha como a mi madre le gustaba.

La sensibilidad de cada uno es indetectable, a menos que lleguemos a esos límites que nos ponen tan incómodos. Dolor, molestia y quizás marcas, son necesarios para saber cuales son nuestra tolerancia a ciertos estímulos.

En una sociedad llena de experiencias sobreexitantes, es imposible pasar tranquilo si tus sensores perciben más del resto.

Me parece curioso que la foto de un pequeño bebe, con sus manos enguantadas en mitones me hicieran pensar en esto. Es tan solo recordar esas uñas afiladas de un crio sin conocimiento de lo suave y delgada que es su piel; pues han de saber, que los mitones de las guaguas son para que no se rasguñen ni se dejen heridas en la cara.

La reflexión casi inútil me llevó un paso más allá. Pensar en el calor que hace en este tiempo, o peor, pensar en el calor que hace en verano, época en la que yo nací. ¿Habré pasado mucho calor mis primeros meses de existencia, o me rasguñé toda la cara? ... Bueno, también puede haber habido un cuidador atento que evitó cualquier accidente.

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lunes, 29 de septiembre de 2008

Quizás me quiero enamorar.


Recuerdo cuando estaba con él, o con ese, y también me sucedió cuando estaba con el otro. Llegaba el momento en que yo miraba el presente y me decía "que rico debe ser el sentirse enamorado". Me llenaba la indómita sensación de enamoramiento por un ser inexistente. Pensaba en dónde podría estar. Al segundo, caía en la Tierra, y recordaba que estaba con alguien por quién debería estar sintiendo eso. El primer paso siempre es el mismo, sentir algo más fuerte por algo que no existe. Así es como me percataba de que "lo nuestro" no funcionaba. Por eso me es tan fácil, el armar quimeras en mi mente con gente anónima de internet. Gente que jamás llegará a tocar mi puerta o a molestar con sus asuntos. Será quizás un egoísmo propio de mi raza extinta, o quizás una tonta cualidad que me he ganado con el pasar del tiempo. Me gustaría enamorarme, y que esa sensación fuese sincera y recíproca; pero de repente pienso que quizás esa aventura mental es sólo un paseo que nunca se transitará. Más sano será, mirar mi fragilidad y seguir considerando la realidad ante todo.

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martes, 24 de junio de 2008

Selva interna




Hoy, mientras estaba en el baño, cerré los ojos e imaginé a un alguien con la forma de estos monos araña que uno suele ver en los documentales de la tv. Ese alguien estaba con sus largos y flexibles brazos al rededor de mi cuello, sin asfixiarme, solo abrazándome. Sus piernas hacían lo propio, como si yo fuese una rama de la cual el dependía, y necesitaba asirse. En mi mente le di un dialogo: "confío en ti" decía el pequeño simio. Un alivio me lleno de esperanza y de un poco de energía, que en ese instante escaseaban en mi. Yo de inmediato pensé: "necesito a alguien que confíe en mi". Luego busqué de entre los rostros que cruzan mi vida a las personas que confían en mí. Encontré varias personas que me han dicho lo mismo, de forma explícita y clara, pero que no tenían el mismo poder de aquel simio abrazador de mi cabeza. Concluí: "lo que necesito, es YO confiar en mi". Después me dije: "confío en mi". Mágica palabra resonó en todo mi interior y de nuevo provocó la emoción que el selvático mono araña había desempolvado.
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miércoles, 11 de junio de 2008




Cosas que tengo en la mente (¿alias:obsesiones?):

La universidad, estudiar, recuperarse del cansancio de más de doce horas de actividad. Acostumbrarse al estres que suele ocasionar tanto contacto con una sociedad en particular. Ir apurado de un lado a otro. Poner atención en clases. Tener en mente lo que tengo que hacer para el resto de los días. Controles, ejercicios, tareas, informes, exámenes, reuniones, movilizaciones, estatutos, plenos, consejos. Pareciera que la velocidad toma un raudo tramo. No hay espacio para lo que me interesa, y me vuelvo un ente. No hago lo quiero, la vida suele perder cierto sentido. La gente va con una velocidad, y me veo obligado a seguirlos acelerando la mía. Me agobian varias cosas. Es como un auto estres que me inyecto a cada momento. Es como una intravenosa de cafeína que acelera mis procesos y altera mi ritmo. Creo que debería de haber tomado menos ramos, menos obligaciones, postergar ciertas cosas, avanzar con calma y no con tanta presura. Quiero hacer varias cosas, y me siento comprometido con muchas otras. Siento que algo me exige a ser más de lo que siempre doy. ¿será una maravillosa obsesión? Me gusta explotarme quizás... pero no es mucho lo que doy. Como un limón seco, de las más ordinarias ramas. De esos limones que ni siquiera el viento los bota. De esos limones que tenemos que sacar del árbol, al terminar la temporada, para comprobar que no hay zumo alguno dentro de ellos. Así me siento, como un limón sin nada que entregar, más que pepas secas con un horrendo sabor a sequedad. Que creo que el deterioro desde el principio del semestre ha sido magnificado por lo desordenado que está todo por acá.

Hay otras preocupaciones, quizás menos importantes, pero que de todos modos me importan. El hecho de no tener el cuerpo que quiero, y de saber que nunca lo tendré. A pesar de que todo el mundo me diga lo bien que me veo; lo que refleja el espejo, siento que, nunca será lo que con gusto veré. Me frustra el pensar en lo poco que me puedo dedicar a mi cuerpo, a pesar de no hacerlo poco. Me gustaría tener tiempo. Es la queja constante de casi todo el mundo. Me gustaría tener tiempo. ¿me gustaría tener más tiempo? ¿es eso lo que quiero? ¿Más tiempo me ayudaría en algo? No sé lo que sucede, no sé lo que necesito, solo sé que lo que hago está patas pa'rriba, y que debo de cambiar cosas. No sé la dirección, sólo sé que no alcanza tan poco para tanto. Es la sensación de insignificancia ante problemas microscópicos. Que soy una hormiga frente a un montón de bacterias. Y al parecer, las bacterias están ordenadas, en mi mente, de una forma, que parecieran ser enormes junto a mi pequeño e insignificante tamaño.

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sábado, 7 de junio de 2008

Más de Ana Karenina




Al leer esta parte del libro, me sentí profundamente identificado con lo siguiente (no sé que pueda significar):

"...Tenía la impresión (Alejo Alejandrovitch) de que, por toda recompensa a su bondad, le habían dejado solo como a un ser ridículo e inútil"

Poniendo en el contexto la frase, lo que sucede, es que la esposa de Alejo, Ana Karenina, se enamoró de otro tipo, y ella lo dejó, a pesar de lo bueno e intachable que siempre ha sido.

"Durante los días que siguieron a la marcha de Ana, Alejo Alejandrovitch continuó recibiendo visitas, despachando con el administrador, asistiendo a las reuniones de la comisión y comiendo en casa como de costumbre. Cuando tenía que contestar alguna pregunta relacionada con los cambios que originaba en la casa la marcha de su esposa, hacía esfuerzos sobrehumanos para aparentar que lo ocurrido no tenía para él importancia alguna ni le había ocasionado la menor sorpresa. Nadie pudo notar en él señal ninguna de desesperación."

La desesperación vino al finalizar ese segundo día. Esto, pues llegó un empleado de una tienda de modas a cobrarle una cuenta que no se pagó. La pregunta del dependiente de la tienda, de si es que él sabía el paradero de su esposa, lo hizo entrar en angustia. Luego se fue el señor de la tienda sin obtener respuesta.

"Cuando quedó solo, Karenina (Alejo) comprendió que ya no tenía fuerzas para continuar la farsa de firmeza y tranquilidad que estaba representando."

"Se sentía impotente para soportar la crueldad y el desprecio que había percibido en el semblante del empleado de la casa de modas, en el de Cornei (servidumbre de Alejo) y en el de todas las personas que había visto durante los últimos días. comprendía que no podría librarse de este odio ajeno, un odio no motivado por su maldad (de ser así, habría procurado corregirse), sino por su desgracia, por aquella desgracia cruel y humillante que le afligía. Sabía que todos serían implacables con él porque tenía el corazón destrozado; que le despedazarían como despedazan los perros al que está herido, insensibles a sus aullidos de dolor. Estaba convencido de que la única posibilidad de salvarse era ocultar a la gente sus heridas, y esto era lo que había hecho durante dos días; pero ahora ya no tenía fuerzas para seguir sosteniendo una lucha tan difícil.
La soledad acrecentaba su desesperación. Ni en San Petersburgo ni en ninguna otra parte tenía un amigo al que poder confiar sus tribulaciones, un amigo que le compadeciera como se compadece a un hombre que sufre y no como a un alto empleado o como a un simple miembro de la sociedad.
Alejo Alejandrovitch había quedado huérfano siendo niño. Tenía un hermano. Ninguno de los dos recordaba a su padre, y su madre había muerto cuando Alejo tenía diez años..."

Podría homologar, la penosa vida de ese hombre con la mía. Quizás solo un poco.

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miércoles, 4 de junio de 2008

Rainy days and Mondays...




Siento que hay un duelo que no termina, un dolor que no se extingue. Siento que es tan tonto sentirse así. ¿Será nuevamente la lluvia que me tiene bajo este estado de melancolía? Creo que las esperanzas no las encuentro en ninguna parte, y creo que podrían estar en las cosas que me faltan, en mis carencias. ¿Es que en realidad tengo carencias reales? Digo reales, pues, creo sentir cosas que me faltan, pero ¿será necesario el rellenar ese vacío? Por ejemplo, de repente necesitaré una pareja nuevamente, o de verdad echaré de menos a mi ex.

Realmente siento que algo me falta, algo necesito. Energía, mi espacio, respirar, descansar, hacer deporte, jugar, hablar, reír y quizás llorar. No sé que carencias tengo hoy en día; o más que carencias, que necesidades hay en mi interior. Me siento muy aproblemado y casi cegado con la universidad y su pila de tareas trabajos y pruebas que tengo todas las semanas; y eso sin contar varias otras obligaciones que tengo a diario. He dejado varias cosas por no sentirme tan ahogado de obligaciones. Ya no tengo pareja hace tiempo, no salgo a carretear casi nunca, me quedo en casa los fines de semana, no entro a messenger, no hablo por celular, y he reducido, con ello, mi vida social a cero. Siento que todo se reduce, absolutamente todo, hasta mi rendimiento. Me siento torpe y vacío sin mucho que hacer, y sin nada que decir. Me siento inerte e inconsciente; me siento ausente.

Además, hay un ahogo, que no sé si será un tapón de pena, o simplemente una emoción que por ahí ha quedado atorada antes de salir; o el arroz del almuerzo que venía junto a las lentejas; o las toneladas de chocolate que como diariamente para conservar mi estado fuera de la depresión. Ese ahogo no se aleja y me estorba un poco, dejándome con la eterna sensación de tener una emoción atravesada queriendo salir. Es por eso que recuerdo y pienso en lo que tuve y ya no tengo. Lo primero que me viene a la mente es mi ex. Lo quise mucho cuando estuvimos juntos, y aún pienso en él cuando no está a mi lado. No volvería con él, ni con otro; pero la carencia puede hacer más que romper mi voluntad. No quiere decir que agarre el celular y lo llame de inmediato, o quizás mañana al despertar... nada de eso. Pero hay un deseo de comunicación, casi como una curiosidad morbosa de verlo vivo y respirando por las calles de Santiago. Extrañándome quizás; recordándome, o viéndome en su mente.¿Será entonces una falta de ego, o de protagonismo? De verdad que he estado ausente y casi muerto viviente. Quizás la muerte no se diferencie mucho de mi estado. Es que ya he tirado un poco la esponja, pues siento que no he sido un buen yo. Pues lo que soy no lo he cumplido. Y la pregunta de "¿quién soy?", la he respondido. He dicho que "soy un estudiante". Así de vacío. Siendo un estudiante, un ser que simplemente se dedica a lo que estudia, no he cumplido con mi función. Es más, siento que hasta los conocimientos anteriores a hoy ya no existen en mi mente. Y mayor es la angustia, al saber todo lo que tengo que hacer para mañana, pasado y la semana siguiente.

Me quedan como 23 días para que el semestre se termine, pero no tengo ganas de estudiar. No tengo motivación ni nada. Por mi que me lleven lejos de acá. Que llegue de la nada un trabajo bueno, bonito y barato, irme a la costa azul y trabajar para el día a día. No ser millonario, pero tampoco un pordiosero. Quisiera, simplemente, ganarme el dinero para seguir viviendo un día más. Ser independiente, y me atrevería a botar por la borda los años que llevo en la universidad y toda la tortura pasada por cada año. Todo lo estudiado hace tiempo. Cada ramo aprobado.

Es que no quiero seguir por estos lados. Y casi no tengo excusa. Pero es que me gustaría estar en otra parte. En una parte mejor. Pero ni siquiera sé que es mejor. Bueno, en realidad, sí tengo cierta noción de lo que me gustaría. Me gustaría tener dinero, tener un techo bajo el cual dormir, tener abrigo, tener compañía, conocer el idioma que se habla (al menos en un radio de 50 Km), trabajar en algo que me agrade. Creo estar en un punto muerto de mi vida. Demás que es el invierno, las lluvias, el olor a lluvia, y toda atmósfera que se le asocia. Será que soy un animal que iverna y no está acostumbrado a tener los ojos abiertos en esta fecha. Quizás por eso es que como tanto como pueda. Quizás por eso es el letargo que siento a diario.

Que mamonerías digo, simplemente es que tengo la depresión que sufre mi casa, por la falta de orden que hay en ella. El caos se manifiesta en el desorden y en mi desorden mental. No me gusta el estancamiento, ni acostarme dormir menos de ocho horas.

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domingo, 30 de marzo de 2008

Resentimiento




Porque nos sentimos así frente a las personas que realmente quisimos o queremos actualmente. Serán los rivales eternos los que de verdad uno quiere?

A mi me pasa algo muy particular, que he visto reflejado en otras personas también, pero definitivamente por otras razones distintas a las mías. Me da "rabia" cierto tipo de actitudes torpes y tontas de las personas que quiero. No me gusta que se equivoquen, y por lo mismo les hago ver que es lo que hacen mal. Comúnmente, si hay "conflicto de intereses", como cuando le explico a mi vieja que no tiene sentido ordenar el desorden que deja su otro hijo para avisarle después de que dejó desordenada la cocina (por ejemplo) y que no lo vuelva a repetir. Ella simplemente no me hace caso, y su otro hijo sigue con las mismas conductas antisociales. Creo que es una de las razones por las cuales no quepo en esta multitud.
Y volviendo a lo que me convoca acá. Es algo que me ha dado vuelta en la cabeza. El comportamiento de los otros frente a mi. La respuesta ante una acotación. Es interesante, que ahora no sólo lo vea en "ellos" si no también en mi. Descubrí (creo) la razón más fuerte de mi incomodidad de vivir en esta casa, o con estos sujetos mejor dicho. Son detalles que terminan llenando gran parte de la poca paciencia que queda por consumir. Claro, respiro profundo y sin exaltarme me aíslo de toda realidad perteneciente a sus asuntos. "Eso no me pertenece". El reconocerlo es importante. No me gusta inmiscuirme en asuntos ajenos. Bueno, en realidad, me fascina entrar en vidas ajenas y arreglarlas. Simplemente tengo que acostumbrarme a no hacerlo más. Ellos se lo pierden.
Pero bueno, los otros resentimientos a los cuales me he tenido que enfrentar son muy claros para mi, y hasta me dan risa de lo patente que suelen ser. Me dan risa. Pero no es una risa "malvada" o sarcástica. Es más una sonrisa, como diciendo: "que encantador!". Encantador es que alguien te demuestre cierto "resentimiento". Quizás resentimiento no es la palabra. Pero lo encantador, es el reflejo de tal comportamiento. Me pasa con una persona, que le gusta descalificarme, frente a mi claro; declarando ser sincero y, además, de no tener intensión alguna de agredirme. Yo sé perfectamente que lo hace con un dejo de rabia que nunca ha querido desahogar hacia mi. Sé que tengo la capacidad y virtud de leer más allá de expresiones y simples palabras. Cuando me dice que yo soy de una forma o de otra, veo en sus ojos la "competencia", el querer estar por sobre mi. Lo siento y lo veo cuando le digo lo que yo hago y me menciona que el(la) hace el doble. Me dice cosas que sabe que no quiero saber ni le pregunto. Me dice su opinión y me invade para darme en el blanco. Sé que no es una buena persona, pero se ve inofensiva. Tendré que alejarme...

También puede ser todo una fantasía de mi mente, pero es tan claro como el sol que amanece a diario.

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domingo, 23 de marzo de 2008

viaje


Que sentido ha tomado mi vida. Ahora más ocupado de lo habitual, en mi mente vivo y me refugio. Mi mundo me estimula y la libertad me invita a respirar un aire más ligero.
Hace poco llegué a casa. Fui con mi madre a la feria, acá cerca de casa. Los olores, colores y hombres de anchas espaldas me llenaron de la energía ambiental de la feria. Personas que parecen no tener más preocupaciones que ser buenos vendedores. Me parece tan agradable esta feria que se pone por acá. Hasta los vendedores son lindos. El de los melones, el de las ciruelas y el de las peras. Cuerpos nutridos de frutas y verduras, que sonríen y se ofrecen a cada comprador.
No sé si andaré como una esponja por la vida, pero he quedado totalmente impregnado y saturado de sus energías. Gente que se mueve y mueve a gente. Gente que vende el combustible que yo consumo. Gente que tienta a gente con sus productos, con aromas a frescura, vida y mar. Que lindo viaje me resultó el captar tantas esencias, tantos colores y tal ambiente de seguridad. Me sentí perteneciente a la feria. Me sentía tan acogido como cuándo me sentí perteneciente a la universidad y encajado en la carrera que estudio. Una extraña sensación para algo tan distinto.
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domingo, 9 de marzo de 2008

Tormenta de emociones.




Estos días han sido días de nostalgia. Desde que la tormenta se dejó caer sobre Santiago, que mi pecho alberga una gran cantidad de recuerdos de sensaciones y emociones vividas en el invierno pasado, en días de lluvia, felicidad y cierto grado de prosperidad.
Es muy cierto que el responsable directo de todas estas cosas es mi memoria benevolente con el paso del tiempo. El recuerdo de mi ex es tan patente. Se podría decir que aun estoy enganchado de él. Es por eso que no le he llamado para devolver cosas que me prestó. Eso lo pretendo hacer cuando las cosas se olviden y la emoción se haya disuelto con una solución de realidad al 100%.
A pesar del recuerdo y la nostalgia asociada a ellos, estoy viviendo en un excelente periodo, en donde la atmósfera me invita a conocer y experimentar distintas cosas; dejándome llevar por mi instinto y mis preferencias inmediatas. Me he dedicado a no planificar el futuro, no pensar en el pasado pasado y vivir de los frutos del presente. En cuanto al pasado que aún se cuela con el presente; cono he dicho, he estado dándole unas porciones de realidad para que finalmente decanten en lo que de verdad son. Por ejemplo, con los recuerdos nostálgicos de compañía y estabilidad de mi relación pasada; solo basta remembrar el hecho de que esa persona ya no existe, y que yo tampoco soy el mismo de entonces. Con ello me sonrío y me alegro de estar soltero, y viviendo de una forma diferente y mejor a la que podría estar viviendo si es que esa relación se hubiera extendido hasta hoy en día.
Es cierto, que por las noches, escribo una gran misiva a mi ex. En mi mente las palabras vuelan e inventan oraciones que le comunican de manera honesta y transparente el hecho de que lo extraño. Queriéndome empapar en la droga de la nostalgia, continúo noche tras noche escribiendo en mi mente. El sueño me derriba y en los brazos de Morpheo abandono la idea de terminar la carta que nunca ha llegado a su fin.
Me gustaría (y al mismo tiempo no) escribirle una real carta, expresándole todo lo que siento ahora por él, todo el anhelo que tengo por repetir la historia que tuvimos y comunicarle la carencia que siento al no tenerlo cerca. Me gustaría ser muy transparente con él. Pero hacerlo no tiene sentido alguno, pues no quiero volver con él, ni tengo ganas de que vea una ventana abierta para cualquier relación entre nosotros. Solo me gustaría comunicárselo, sin obtener respuesta alguna. Definitivamente, no lo haré.
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martes, 26 de febrero de 2008

Fin de vacaciones.



Cuando me siento realmente solo, me baja algo de pena, una cierta nostalgia que me cautiva y distrae durante un pequeño atardecer. El aire suele tener la imperante necesidad de ser inspirado hacia mis pulmones, de manera casi enamoradiza, como un suspiro de primavera que las hormonas suelen contagiar a diario. Me gusta la nostalgia, y quizás también la pena. No me gusta estar solo, pero es una condición irreversible, tal como un cáncer que carcome un cuerpo desde dentro. Me acuerdo de una canción de Silvio. No es música que suelo escuchar, ni siquiera en mi mente. No recuerdo de que parte de mi película diaria saqué ese estracto de canción. Su aguda voz entonando un pequeño coro bastante triste y melancolico, me hacen ver al infinito y escribir sin un final seguro.
Ya retomando la linealidad y la coherencia; las vacaciones finalizan y el verano se va, dejando el fresco otoño y sus amarillas hojas al rededor de toda la ciudad.
Poco a poco, se escucha, como el estruendo de los autos aumenta. Desde esta semana se siente el comienzo de un nuevo año, de nuevas rutinas, de nuevas situaciones. Y al final es eso lo que me impulsa a seguir viviendo. Algo así como lo que mató al gato. Ver que hay más allá del ahora. Durante el año tendré nuevos cursos que he de tomar, nuevas personas quizás que me han de acompañar, diferentes proyectos que tendré que retomar. Se ve interesante este año. ¿se ve interesante este año? Es un año como cualquiera. Un año más que el anterior, nada más eso. Más maduro quizás. Yo diría que más vivencias se han acumulado en mi. Madurez no mucha, simplemente más ensayos y errores que ya han pasado. Sigo sin entender varias cosas, entre ellas a las personas. Sigo intentando una escapatoria a algunos procesos cotidianos, como la convivencia con otras personas dentro de mi propia casa. Pero en fin, quién quiere saber de problemas ahora que la melancolía, la pena, la tristeza y la añoranza visitan el alma.
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sábado, 26 de enero de 2008

Algo que tienen que conocer!

pasé por una calle muy linda, con una vibra muy hogareña. Se llama Roberto del Río, ya la había visto antes, pero nunca había recorrido esta parte de ella. Al norte de avenida Pocuro, se encuentra este oasis de casas, que termina en una pequeña y diminuta plaza rodeada de una agradable sombra. Si la visitan, me hacen sus comentarios. Creo que hasta una energía especial sentí por ahí. Comuna Providencia.
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sábado, 12 de enero de 2008

¿Sólo coincidencias? / Signos




El jueves, en el trayecto a mi casa desde el trabajo; pensaba sobre mis relaciones y lo mucho que se parece mi actual "andante" con uno que tuve hace un tiempo atrás (un año). Ambos, uno de mi universidad y el otro "no-chileno", son del signo cáncer.
Las similitudes encontradas son muchas, pero la más evidente para mi, es la poca conexión o apego que tengo hacia ellos. Con ambos me he sentido libre y sin ataduras, cosa que me agrada bastante. Esa libertad deliciosa y exuberante que respiro con ellos, contrasta severamente con la paranoia, acoso y obsesión que sufrí en mi relación recién pasada. Bueno, y ahora que lo escribo y comparo el hoy con el ayer, veo que no tienen mucha diferencia. Ahora estoy con un cáncer tal y como lo describí, desapegado y poco ahogador; y antes estuve con un sagitario que coartaba con mi "libertad". Antes estaba con el no-chileno, y antes de él, estuve con un piscis bastante soñador y embelesado con/por mi mundo, al igual que el sagitario. Sagitario y piscis, ambos cegados por sus sueños, anhelos y esperanzas que contenían conmigo. En el caso del sagitario fue un poco engorroso, ya que mi espacio y movilidad fueron reducidos al extremo, pues, este sujeto, estaba muy preocupado de ocupar cada espacio de mi vida, incluyendo amistades y familia, de una forma muy invasiva. Finalmente ambas relaciones resultaron ser bastante asfixiantes (con piscis y sagitario), pues siempre les daba en el gusto cuando pedían algo. Sin darme cuenta, cedía gran parte de mi tiempo y espacios para estar con ellos. Y ellos, ni tontos ni perezosos, aprovechaban todo lo que se les daba, y sin darse cuenta, exigían más aún.
Estos dos invasores, tenían la particularidad de tener familias muy cercanas a la religión católica. Sus madres en especial tenían la típica concepción católica de sacrificio, castigo, pecado, culpa y arrepentimiento. Ambas muy emocionales y fuertes dentro del sistema familiar. Con padres más bien pasivos en las decisiones importantes. Madres castrantes que ocupaban tanto espacio y autoritarismo, que sus hijos pasaban a arrimarse al árbol más fuerte que los albergara. Pasaban a mis manos.
Luego de esas relaciones llenas de un apego y dependencia tremendos (más de parte de ellos que de mi), que depositaron una gran responsabilidad sobre mis hombros; decidía coger el otro extremo, más relajado, y desapegado, pero sin dejar de ser meloso como el anterior. Invitaba sin pensar a la temerosa pareja cáncer.
Primero, una relación padre e hijo, muy seria y con pocas chispas celebraciones. Luego relaciones cargadas de libertinaje, carretes, fiestas, bares, salidas, desvelos y despreocupaciones.
Es raro lo que se da, pero en las relaciones con los que vinieron antes de cáncer, había una gran química sexual. El sexo se daba por naturalidad y casi necesidad, de maneras muy calientes y amorosas. Carnal y explosivo. Muy buen sexo, pero fugaz.
Con cáncer ha sido distinto. Primero, a diferencia de los que les precedieron, los cuerpos de cáncer, a pesar de sus variedades; no me atraen mucho, más aún me producen un rechazo enorme. Con ropa, siempre todo bien. Este par de cáncer tenían unas caras preciosas, y sus movimientos eran muy encantadores y todo; que finalmente terminaban por embobarme hasta el tuétano. Pero su desnudez, no me llamaba para nada la atención. Todo lo contrario pasaba con sus intelectos. Sus mentes eran muy atractivas. Sus cuentos culturales y sociales me podrían tener pendiente de ellos por un buen tiempo. Pero, no es que el sexo me guste o me llame mucho la atención, pero tiene que haber algo no? Por eso, las pocas ganas de acostarme con ellos recae en la poca o nula frecuencia con la que estos sucesos tienen ocurrencia. Tampoco sé si es que es algo mutuo. Quizás ellos tampoco quieran un polvo conmigo. Pero eso si, lo que sobran son regaloneos y mucho descanso. Es casi como un break dentro de mi existencia rauda. Un respiro entre tanto ahogo. Quizás un punto de inflexión que invita a ver las cosas con más calma. No hay deber ni obligación ni responsabilidad con/por el otro.
Mis relaciones pre-cáncer, terminaron por lo mencionado respecto del poco espacio que me daban. Pero en particular la de sagitario (mi quiebre más reciente) era tan consumidora y dependiente, que tuve que terminar más de una vez para que él me dejase ir. Tuve que esperar a que llegase un reemplazo que lo acogiese en mi ausencia. A la llegada de su hermana mayor del extranjero, yo, cual viajero, hice mis maletas y lo dejé sin el típico lloriqueo que le compaña a este niño cada vez que le mencionaba mi partida. Fue un alivio, y sin mucha pena me alejé.
Para mi, es muy raro el ver tanta periodicidad dentro de mi vida. Casi como un circulo, o quizás una hélice, como el cable que une al auricular con el teléfono. Subiendo o bajando. Tantas coincidencias, tantos cambios.
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Siempre es dificil abandonar a los hijos, aunque sean adoptados.

miércoles, 9 de enero de 2008

Past tense




13 de diciembre

Tengo mucha pena y poca claridad. siento pena por estar solo. Es difícil que alguien me aprecie. Quiero estar conmigo, quiero estar con alguien. Necesito ayuda.

No logré explicarle nada a mi, actual, ex; pero tampoco quería explicarle algo. Pero al intentar juntar ciertas palabras, no sabía que decir. Segunda vez que siento el conocer solo un par de palabras. Muero de dudas. Mis sentimientos están matándome.

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Me pregunto si tendrá algún sentido el sentirse así. Lo pienso y no veo argumento.

Estoy solo y tengo todo el tiempo para mi. Pero aún así no sé que es lo que pasa en mi.

Hace un rato iba en el metro y pensaba lo mismo. Por qué me siento mal? ¿quiero volver con mi ex? No quiero! Quiero que alguien me quiera. Quiero ser alguien a través de alguien. Es como el árbol que cae, "si nadie lo oye, ¿cae?". Y claro que cae, y emite sonido. Uno no existe pues los demás entregan cierto valor a uno. Uno existe pues uno está, pues uno es.

Ahí es dónde veo mis falencias con "la sociedad". Mis contradicciones entre lo que quiero y lo que los demás quieren o esperan de mi. Es lo que siempre me ha enseñado, y nunca me he sentido cómodo para hacer. Como la típica obligación de hacer amigos, o el mandato de tener más de una pareja (no al mismo tiempo, claro). No me siento cómodo en esta vida. No me gusta mi rol. Quizás quisiera ser como los demás, no tengo idea; pero hay mucha envidia en mi vivir. Quisiera saber cómo salir de este entuerto; quisiera ser libre.

Y ahora ¿cómo lograrlo? Deshaciendo y rehaciendo varios esquemas cognitivos que inundan mi pensamiento. Deshacer la estructura primaria que impide gran movilidad. Hacer una armadura flexible y más permeable. Quitar lo que no me sirve.

Quiero tener claridad de los hechos.

martes, 1 de enero de 2008

Puta melancolía.




Me gustaría hacer un resumen del 2007. Escribir las cosas buenas y las malas. Olvidar las malas y grabar las buenas. Pero al empezar a escribir, las palabras desaparecen en mi cabeza. Quizás, para mí al menos, este año ha sido de una transición de la cual quiero olvidarme.

Ahora sé tantas cosas, que quizás nunca quise conocer. Y ahora que ha pasado este instante tan pequeño que es el año nuevo, solo quiero olvidarlo, y seguir adelante.
Ando melancólico, y que! C’est moi