viernes, 12 de junio de 2009

Descansando en el desierto



"Narciso y Goldmundo" - Hermann Hesse


"... Así, por ejemplo, conocer a un individuo es descubrir en él aquellas notas que lo distinguen de los demás."

"No podremos acercarnos por ningún camino (...) Nuestra tarea no consiste en aproximarnos, como no se juntan el sol y la luna, ni el mar y la tierra. Nosotros, caro amigo, somos el sol y la luna, el mar y la tierra. Nuestro objetivo no es el cambiarnos uno en otro sino el conocernos mutuamente y acostumbrarnos a ver y venerar cada cual en el otro lo que él es, la pareja y el complemento."

"Debes acostumbrarte a que sólo te tome en serio a ti mismo... En ti tomo en serio lo esencial y necesario..."

"Te tomo en serio cuando eres Goldmundo. Pero no siempre eres Goldmundo. Y lo único que anhelo es que seas total y enteramente Goldmundo. Tú no eres un erudito ni un monje; un erudito o un monje pueden hacerse de una madera inferior. Crees que te tengo por poco ilustrado, poco versado en lógica o por poco piadoso. En modo alguno; pero, a mi ver, no eres lo bastante tú mismo."

"...Nada más en una cosa yo te aventajo: yo estoy despierto mientras que tú lo estás tan sólo a medias y, a veces, duermes por completo. Llamo despierto a aquel que, con la razón y a conciencia, se conoce a sí mismo y conoce sus más íntimas fuerzas, impulsos y flaquezas irracionales, y sabe contar con ellas. El aprender esto es el sentido que para ti puede tener nuestro encuentro. En ti, Goldmundo, el espíritu y la naturaleza, la conciencia y el mundo de los ensueños se hallan muy distanciados. Has olvidado tu infancia, y ella desde el hondón de tu alma te solicita. Y te hará sufrir hasta que le prestes oídos... Lo serás (superior a mí) en cuanto te hayas encontrado a ti mismo."

"... La naturaleza de los de tu tupo, los que tienen sentidos fuertes y finos, los iluminados, los soñadores, poetas, amantes, son, casi siempre, superiores a nosotros, los hombres de cabeza. Vuestra raíz es maternal. Vivís de modo pleno, poseéis la fuerza del amor y de la intuición. Nosotros, los hombres de intelecto, aunque a menudo parecemos conduciros y regiros, no vivimos plenamente sino de modo seco y descarnado. Es vuestra la plenitud de la vida, el jugo de los frutos, el jardín del amor, la maravillosa región del arte. Vuestra patria es la tierra y la nuestra la idea. El peligro que os acecha es el de ahogaros en el mundo sensual; a nosotros nos amenaza el de asfixiarnos en un recinto sin aire. Tú eres artista y yo pensador. Tú duermes en el regazo de la madre y yo velo en el desierto. Para mí brilla el sol y para tu la luna y las estrellas; tú sueñas con muchachas y yo con mancebos..."

Uno de los primeros diálogos entre Narciso y Goldmundo. Narciso es el que se dirige a Goldmundo en cada uno de los párrafos, revelándole parte de su pensar.

"Narciso y Goldmundo" - Hermann Hesse

sábado, 18 de abril de 2009

Vivi o muri?...

Hacerse cargo. Mi pega eterna. Tomar responsabilidad sobre cosas que no son mías.
Es una pena. Siempre pasa lo mismo. Prejucio tras juicio.
Es necesario pensar las cosas. Ser existencialista. Por qué no ser simplista?
Me gusta ser complicado, enmarañado; todo un problema andante. Sí, ese soy yo, alguien especial que tiene problemas más importantes que la gente común. Nunca he sido enterrado vivo, o amenazado de muerte; pero he sufrido de una manera diferente.
Físicamente no me conozco. El reflejo de un espejo es un extraño para mí. Mi cuerpo es ajeno a mi conocimiento. No hay una conexión con la realidad física.
Hoy me siento un poco deprimido, y es verdad, no me conozco, no sé quién soy. Enfrentar las cosas desde el desconocimiento es como correr en un bosque frondoso, a toda velocidad; en una noche de luna nueva. No importa lo raudo que vaya, siempre los arboles van condicionando mi camino. La gran velocidad se transforma en estancamiento, y finalmente en parálisis total. No hay motor que empuje, tal falta de movimiento que detiene mi andar. Quiero llegar al otro lado, pero no sé que es lo que no me deja atravesar.
Es cierto, me fascinan las metáforas, y podría contunuar, que también en coplas me gusta argumentar. Es algo tonto, pero me suelo emocionar, al repetir los finales como un tonto cantar.
En fin, creo que he de terminar.
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lunes, 13 de abril de 2009

Rutina Ruína

Hace tiempo que me pasa lo mismo. Despierto por las mañanas y hago lo que tengo que hacer, y simplemente no me pregunto que es lo que quiero. Si es que llego a ese punto misterioso en donde las dudas comienzan a nacer y mi mente a cuestionar, termino por no hacer lo que en un principio debía hacer. Ahora quiero hacer algo, y mañana no tendré la misma intención. ¿Qué pasa con mis planes?, desaparecen por completo.
Hay días que me obligo a hacer cosas que planeé y que ya no me parecen correctas, como hay otros días que simplemente no hago nada.
Mañana quería hacer algo y ahora que lo pienso ya no lo haré.
El deber o el querer?
Quiero estar de una forma, y para ello debo hacer ciertas cosas. Quiero hacer otras cosas, pero para ello debo dejar el deber.
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miércoles, 19 de noviembre de 2008

Mitones


Recuerdo que cuando era chico, no soportaba el pan caliente sobre mis manos, o el agua de la ducha como a mi madre le gustaba.

La sensibilidad de cada uno es indetectable, a menos que lleguemos a esos límites que nos ponen tan incómodos. Dolor, molestia y quizás marcas, son necesarios para saber cuales son nuestra tolerancia a ciertos estímulos.

En una sociedad llena de experiencias sobreexitantes, es imposible pasar tranquilo si tus sensores perciben más del resto.

Me parece curioso que la foto de un pequeño bebe, con sus manos enguantadas en mitones me hicieran pensar en esto. Es tan solo recordar esas uñas afiladas de un crio sin conocimiento de lo suave y delgada que es su piel; pues han de saber, que los mitones de las guaguas son para que no se rasguñen ni se dejen heridas en la cara.

La reflexión casi inútil me llevó un paso más allá. Pensar en el calor que hace en este tiempo, o peor, pensar en el calor que hace en verano, época en la que yo nací. ¿Habré pasado mucho calor mis primeros meses de existencia, o me rasguñé toda la cara? ... Bueno, también puede haber habido un cuidador atento que evitó cualquier accidente.

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lunes, 29 de septiembre de 2008

Quizás me quiero enamorar.


Recuerdo cuando estaba con él, o con ese, y también me sucedió cuando estaba con el otro. Llegaba el momento en que yo miraba el presente y me decía "que rico debe ser el sentirse enamorado". Me llenaba la indómita sensación de enamoramiento por un ser inexistente. Pensaba en dónde podría estar. Al segundo, caía en la Tierra, y recordaba que estaba con alguien por quién debería estar sintiendo eso. El primer paso siempre es el mismo, sentir algo más fuerte por algo que no existe. Así es como me percataba de que "lo nuestro" no funcionaba. Por eso me es tan fácil, el armar quimeras en mi mente con gente anónima de internet. Gente que jamás llegará a tocar mi puerta o a molestar con sus asuntos. Será quizás un egoísmo propio de mi raza extinta, o quizás una tonta cualidad que me he ganado con el pasar del tiempo. Me gustaría enamorarme, y que esa sensación fuese sincera y recíproca; pero de repente pienso que quizás esa aventura mental es sólo un paseo que nunca se transitará. Más sano será, mirar mi fragilidad y seguir considerando la realidad ante todo.

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martes, 24 de junio de 2008

Selva interna




Hoy, mientras estaba en el baño, cerré los ojos e imaginé a un alguien con la forma de estos monos araña que uno suele ver en los documentales de la tv. Ese alguien estaba con sus largos y flexibles brazos al rededor de mi cuello, sin asfixiarme, solo abrazándome. Sus piernas hacían lo propio, como si yo fuese una rama de la cual el dependía, y necesitaba asirse. En mi mente le di un dialogo: "confío en ti" decía el pequeño simio. Un alivio me lleno de esperanza y de un poco de energía, que en ese instante escaseaban en mi. Yo de inmediato pensé: "necesito a alguien que confíe en mi". Luego busqué de entre los rostros que cruzan mi vida a las personas que confían en mí. Encontré varias personas que me han dicho lo mismo, de forma explícita y clara, pero que no tenían el mismo poder de aquel simio abrazador de mi cabeza. Concluí: "lo que necesito, es YO confiar en mi". Después me dije: "confío en mi". Mágica palabra resonó en todo mi interior y de nuevo provocó la emoción que el selvático mono araña había desempolvado.
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miércoles, 11 de junio de 2008




Cosas que tengo en la mente (¿alias:obsesiones?):

La universidad, estudiar, recuperarse del cansancio de más de doce horas de actividad. Acostumbrarse al estres que suele ocasionar tanto contacto con una sociedad en particular. Ir apurado de un lado a otro. Poner atención en clases. Tener en mente lo que tengo que hacer para el resto de los días. Controles, ejercicios, tareas, informes, exámenes, reuniones, movilizaciones, estatutos, plenos, consejos. Pareciera que la velocidad toma un raudo tramo. No hay espacio para lo que me interesa, y me vuelvo un ente. No hago lo quiero, la vida suele perder cierto sentido. La gente va con una velocidad, y me veo obligado a seguirlos acelerando la mía. Me agobian varias cosas. Es como un auto estres que me inyecto a cada momento. Es como una intravenosa de cafeína que acelera mis procesos y altera mi ritmo. Creo que debería de haber tomado menos ramos, menos obligaciones, postergar ciertas cosas, avanzar con calma y no con tanta presura. Quiero hacer varias cosas, y me siento comprometido con muchas otras. Siento que algo me exige a ser más de lo que siempre doy. ¿será una maravillosa obsesión? Me gusta explotarme quizás... pero no es mucho lo que doy. Como un limón seco, de las más ordinarias ramas. De esos limones que ni siquiera el viento los bota. De esos limones que tenemos que sacar del árbol, al terminar la temporada, para comprobar que no hay zumo alguno dentro de ellos. Así me siento, como un limón sin nada que entregar, más que pepas secas con un horrendo sabor a sequedad. Que creo que el deterioro desde el principio del semestre ha sido magnificado por lo desordenado que está todo por acá.

Hay otras preocupaciones, quizás menos importantes, pero que de todos modos me importan. El hecho de no tener el cuerpo que quiero, y de saber que nunca lo tendré. A pesar de que todo el mundo me diga lo bien que me veo; lo que refleja el espejo, siento que, nunca será lo que con gusto veré. Me frustra el pensar en lo poco que me puedo dedicar a mi cuerpo, a pesar de no hacerlo poco. Me gustaría tener tiempo. Es la queja constante de casi todo el mundo. Me gustaría tener tiempo. ¿me gustaría tener más tiempo? ¿es eso lo que quiero? ¿Más tiempo me ayudaría en algo? No sé lo que sucede, no sé lo que necesito, solo sé que lo que hago está patas pa'rriba, y que debo de cambiar cosas. No sé la dirección, sólo sé que no alcanza tan poco para tanto. Es la sensación de insignificancia ante problemas microscópicos. Que soy una hormiga frente a un montón de bacterias. Y al parecer, las bacterias están ordenadas, en mi mente, de una forma, que parecieran ser enormes junto a mi pequeño e insignificante tamaño.

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sábado, 7 de junio de 2008

Más de Ana Karenina




Al leer esta parte del libro, me sentí profundamente identificado con lo siguiente (no sé que pueda significar):

"...Tenía la impresión (Alejo Alejandrovitch) de que, por toda recompensa a su bondad, le habían dejado solo como a un ser ridículo e inútil"

Poniendo en el contexto la frase, lo que sucede, es que la esposa de Alejo, Ana Karenina, se enamoró de otro tipo, y ella lo dejó, a pesar de lo bueno e intachable que siempre ha sido.

"Durante los días que siguieron a la marcha de Ana, Alejo Alejandrovitch continuó recibiendo visitas, despachando con el administrador, asistiendo a las reuniones de la comisión y comiendo en casa como de costumbre. Cuando tenía que contestar alguna pregunta relacionada con los cambios que originaba en la casa la marcha de su esposa, hacía esfuerzos sobrehumanos para aparentar que lo ocurrido no tenía para él importancia alguna ni le había ocasionado la menor sorpresa. Nadie pudo notar en él señal ninguna de desesperación."

La desesperación vino al finalizar ese segundo día. Esto, pues llegó un empleado de una tienda de modas a cobrarle una cuenta que no se pagó. La pregunta del dependiente de la tienda, de si es que él sabía el paradero de su esposa, lo hizo entrar en angustia. Luego se fue el señor de la tienda sin obtener respuesta.

"Cuando quedó solo, Karenina (Alejo) comprendió que ya no tenía fuerzas para continuar la farsa de firmeza y tranquilidad que estaba representando."

"Se sentía impotente para soportar la crueldad y el desprecio que había percibido en el semblante del empleado de la casa de modas, en el de Cornei (servidumbre de Alejo) y en el de todas las personas que había visto durante los últimos días. comprendía que no podría librarse de este odio ajeno, un odio no motivado por su maldad (de ser así, habría procurado corregirse), sino por su desgracia, por aquella desgracia cruel y humillante que le afligía. Sabía que todos serían implacables con él porque tenía el corazón destrozado; que le despedazarían como despedazan los perros al que está herido, insensibles a sus aullidos de dolor. Estaba convencido de que la única posibilidad de salvarse era ocultar a la gente sus heridas, y esto era lo que había hecho durante dos días; pero ahora ya no tenía fuerzas para seguir sosteniendo una lucha tan difícil.
La soledad acrecentaba su desesperación. Ni en San Petersburgo ni en ninguna otra parte tenía un amigo al que poder confiar sus tribulaciones, un amigo que le compadeciera como se compadece a un hombre que sufre y no como a un alto empleado o como a un simple miembro de la sociedad.
Alejo Alejandrovitch había quedado huérfano siendo niño. Tenía un hermano. Ninguno de los dos recordaba a su padre, y su madre había muerto cuando Alejo tenía diez años..."

Podría homologar, la penosa vida de ese hombre con la mía. Quizás solo un poco.

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