lunes, 31 de diciembre de 2007

Alejo Alejandrovich



“Alejo Alejandrovich no había tenido celos jamás. A su juicio, este sentimiento constituía una ofensa para la esposa, en la que se debía tener una confianza sin límites, lo cual le parecía imprescindible para la existencia de la vida familiar. Por qué sentía esta confianza teniendo una mujer joven y bella, era una pregunta que no se había hecho jamás; pero es lo cierto que él no se había dejado dominar nunca por dudas ni sospechas: se había dicho que así debía ser y así había prometido otorgar una confianza ilimitada a su esposa.”
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“Entonces su mirada se dirigió al escritorio de su mujer y, como viera en ella una carta a medio escribir, sus pensamientos tomaron un rumbo completamente distinto. Empezó a pensar en ella y en lo que ella debía de pensar y de sentir. Por primera vez comprendió que Ana debía de tener sus propios pensamientos, sus deseos personales y su manera de vivir. Y esta idea le aterró de tal modo, que se apresuró a apartarla de su mente.
Jamás se atrevería a sondear un abismo semejante. Penetrar en el pensamiento y en el alma de otra persona era algo que chocaba con su manera de ser. Lo consideraba como una cosa nociva, como una fantasía peligrosa.”
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“Y dijo en voz alta:
– Lo que ella pueda tener sobre su conciencia no me incumbe a mí, sino a la religión.”

Viviendo onírico



Nuevamente he vuelto a soñar con mi “compañero de piscina”. Es un ser tan atractivo para mi, y que tiene tan poca gracia para el resto. Es pequeñito, con buen cuerpo, creído y con cara de caliente, como dice una amiga mía.


Recuerdo que a este niño lo conocí hace tiempo, en segundo año de mi carrera. En el curso de Química Moderna. Pasaba toda la clase mirándolo de reojo. Soy un weón tan perno. Jajaja. En ese tiempo, me gustaba acosar minos y llamar su atención. Él era una de mis tantas victimas.


Paralelamente, en ese tiempo, iba a la piscina en la mañana, tipo 8ºº. Era el ramo de Natación I. Ahí nos informaron, que podíamos, si queríamos nadar más, ir más tarde, como de 12ºº a 14ºº. Un día, después de clases, tomé la decisión de ir y hacer algo de ejercicio. Finalmente, me acostumbre de tanto chapoteo, y fui varias veces a la semana; hasta que un día, yo ya en el agua, veo hacia fuera de la piscina, y lo veo a él… jajaja. Estaba hablando con un profesor, sin nada más que una diminuta sunga. Que guapo me parece ese tío. Y yo babeando en la pista, sin hacer nada. Congelado por un momento de la emoción, no le quito los ojos de encima. Luego el se metió a nadar (en la pista de los tipos que nadan mejor que todos) y yo le seguía con la vista por todos lados.


Es cierto que soy un poquitín bastante obseso cuando se refiere a hombres y relaciones de pareja. Pero es algo inevitable que me nace. Es como algo hormonal. Y obviamente mis hormonas no cachan que eso me lo debieran de producir las minas, pero, en fin.


En ese tiempo, saliendo de la adolescencia, quería tenerlo todo. Mino que pasaba, le hincaba los ojos, los dientes y todo.


En verano seguí yendo a la piscina, después de que terminaron las clases. Y él seguí mostrando su cuerpo en esa diminuta sunga, y yo seguía babeándole mientras nadaba, mientras se duchaba y mientras se vestía. No me importaba ser evidente. Ser evidente era mi objetivo.


Día a día, la obsesión crecía. Por ello decidí hablarle y decirle que lo encontraba filete, y que me gustaba caleta. Y ahí me entro el filósofo: “¿Para que lo quiero?” ya que no lo conocía, era una pregunta válida. El envase es solo eso, y no mucho me interesa un simple envase sin relleno. A pesar de ello, obvié la pregunta y fui al ataque. Me dije: “la próxima vez que le vea, le haré la pregunta del millón de dólares”. Jamás fue. No me lo topé después. Ahora lo pienso y digo “gracias a Dios que nunca hice esa tontera”. Ahora al menos le saludo en los camarines, o cuando es inevitable hacerlo. Sentí pena por él, debido al gran acoso que le había provocado. Igual una lata que alguien te jotee tanto. Además, somos compañeros de la rama de natación, y nada que ver estar agujoneándolo mientras entrenamos. Aun que de repente lo hago inevitablemente. Es que es demasiado encantador. Jejeje.


Y bueno, con él he tenido varios sueños, que yo denomino “eróticos”, pero que no tienen nada de XXX. El que ha tenido mayor “calentura” ha sido uno en el que le doy un beso y un abrazo.
Anoche, ambos estábamos (en mi sueño) en una institución, algo así como un colegio o internado. Y me lo encontraba en una sala. Y no sé como le dije algo, y me enteré que le gustaban los minos, al igual que a mí. Luego apareció un tipo, algo fortachón, y se lo lleva. De weón perdí al mino nadador, y se lo llevó un mejor postor.


En el último torneo de este año, recuerdo que me taba cambiando de ropa al lado de él. Estaba tan cerca, que caso me pone el culo en la cara cuando se agachó para no sé qué. Y de repente, me mira (es solo mi imaginación que me haya mirado), y dice (a la respuesta de un comentario que le hicieron): “yo estoy soltero”. Estuve todo un día webiando con que me había dicho eso a mí. Soy un pastel.


En fin, algún día será mío. Muajaja.


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domingo, 30 de diciembre de 2007

Fin de año


Últimos días del año. Últimos días para darse cuenta de todo lo que ha pasado.
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Para mi, el año nuevo, es simplemente un día más. Es casi como una frase cliché; parte de las frases de los inconformistas que no quieren pertenecer a la multitud “carretera” chilena. Para mi más que una frase cliché, es algo cierto. El año nuevo es otro día más entre el solsticio de verano y el equinoccio de otoño. Mi año nuevo, está situado un par de semanas antes del 31 de diciembre, mi año nuevo es mi cumpleaños.
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En el cumpleaños celebramos la primera bocanada de aire que recibimos, el primer llanto, la primera incomodidad, y parte de la soledad que experimentaremos a lo largo de la vida, cuando por fin terminemos de darnos cuenta que en realidad estamos solos, y que somos individuos sin nadie que nos ayude o apoye incondicionalmente. Quizás suene un poco crudo, pero es cierto. Finalmente, si uno no está, no hay nadie. Es esa mi “filosofía”. Tú existes gracias a mí, y sin mi tú eres nada. Esto no es un alarde de egocentrismo u otro rasgo de introspección humana; para mí es la realidad. Es difícil explicarlo, y no sé si me entienden. ¡Ya sé!, es como dar la vida por alguien. ¿Tiene algún sentido el dar la vida para que algo resulte? La respuesta para mí es no.
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Es como lo que decía Newton, que por cierto también era algo así como un filósofo, de hecho era un teólogo, y no un científico. Pero Newton decía que “lo que se mide existe”. Yo diría algo como “lo que se siente existe”, y traduciendo “lo que se siente” como “lo que es percibido por los sentidos”. Por ende, si no te veo, no te huelo, no te oigo, no te siento o no tacto, es porque no existes. ¿Pero si otro te percibe? Ahí ese alguien tiene que mandar una señal para decírtelo, y ahí existir dentro de tu mundo.
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En realidad, es así como quisiera pensar, pues me parece lógico; pero no es así como vivo. Un día me di cuenta que de verdad estaba solo y que mi Dios en realidad, era la seguridad y aliento que yo mismo me daba a diario. Me defraudé al darme cuenta del vacío que existía en mi rededor. Pero a pesar de ello, me sentí aliviado, al tener la realidad en mis manos. Fue como nacer de nuevo y sentir en un 100% el frío que ha significar el no estar en el útero materno, o fue como la primera vez que uno siente hambre y llora y se queja para que el cuidador nos calme con nuestra demanda. Pero ese elixir no duró mucho. El goce de la realidad quedó casi en ascuas, cuando al día siguiente desperté y me aferré al hecho de que hay gente que estará con uno más que con ellos mismos. Yo sé que esa realidad no existe, y si existiera, no es muy inteligente.
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Siempre he dicho que uno sabe las necesidades personales mejor que cualquiera. Siempre he dicho que es mejor aprender que obtener las cosas gratis (“aprender a pescar, antes que obtener los pescados como regalo, como podría ser una limosna”). Por eso no creo en el pedir, ni en el compartir los malestares o necesidades con otro. Me gusta la individualidad y la independencia. Me agrada el que yo sepa que hacer cuando tenga hambre y que no necesite de nadie para saciarla. Pues si alguien se hace cargo de mi hambre quizás me de un vaso con agua, y luego cuando tenga sed, me de una hogaza de pan.
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Para la satisfacción de nuestras necesidades, es preciso conocerse, y saber interpretar las emociones. Tener “inteligencia emocional”, término muy popular desde la publicación de un libro homónimo. Desde que la femineidad se ha tomado esta parte del siglo, nos ha resultado bastante útil el tener un dominio y conocimiento de nuestras emociones.
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He de confesar, que al principio de este año, y antes mucho más; tenía una terrible discapacidad. No sabía reconocer emociones. Podría tener odio, pena, tristeza, melancolía o cualquier otra emoción negativa, y todas las tomaba por igual, impidiéndome resolverlas de una manera adecuada, y por lo mismo, recibiendo una digestión bastante errada. Hoy en día, “he vuelto a nacer” y las emociones las he vuelto a sentir. Esta “evolución” tiene pros y contras. El pro, es que ahora entiendo que es lo que sucede conmigo, y puedo tomar cartas en los asuntos que antes me cegaban. El contra, es que ya no hay control de las emociones, pues eso era lo que hacía antes. Las emociones estaban enjauladas, sin poder salir; transformándome en una especie de robot.
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Ahora no me quejo de todo lo que me duele el dolor, ni de lo poco que me alegra la felicidad. Ahora vivo las cosas con un toque más de realidad y conexión con el medio. Y a pesar de que he dicho, al igual que la Vivi Kreutzberger, que “el 2007 es un año que quiero olvidar”, en realidad el 2007 es un año en el que he aprendido a estar conmigo, y a diferenciarme del medio en el cual estoy inmerso. Ha sido un año difícil, y poco agraciado. Sin muchos logros, y muchas vivencias. Muchos problemas, y muy pocas soluciones. Como un hoyo profundo del cual no se sale, pues la salida no es por arriba, si no por abajo. Y sí, que tocar fondo cuesta mucho, y cuando finalmente se hace uno no se da cuenta, hasta que sale de todo y mira hacia atrás para ver que el pasado son eternas telarañas que ahí se quedaron, sin atrapar extremidad alguna nuestra. Pues para mí, el avanzar es algo fundamental y muy necesario. Ser mejor persona, crecer y moverme en dirección de mis metas es lo que me mantiene vivo para seguir y seguir.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Ana Karenina



"El recuerdo de los hechos vividos últimamente parecía encadenarle y decirle:

No; tú no nos dejarás ni te convertirás; serás como has sido siempre, seguirás
experimentando tus dudas, un descontento eterno de ti mismo y el propósito de
corregirte y ser otro hombre distinto; seguirás cayendo y levantándote y
sintiendo ese anhelo insaciable de felicidad que se te ha negado y que no
alcanzarás nunca.

Esto parecían decirle todos aquellos objetos que le rodeaban. Sin embargo, otra voz interior afirmaba que no debía someterse al pasado sino poner todo en su empeño y su buena voluntad en vivir como deseaba."- Levine, "Ana Karenina" de León Tolstoi


martes, 25 de diciembre de 2007

Diciembre 25; 2ºº am



Aprovechando navidad, pude apreciar como esta mi familia. Ahora me pregunto: ¿cómo ha cambiado tanto? Mi madre, ya no es la mala versión de un padre. Ella ahora es la mala versión de una adolescente con el anhelo de ser libre. Mi abuelo, pasó de ser un hombre independiente, con mil vidas fuera de casa, deportista, animado y bromista; a ser un viejo deprimido, derrotado y penoso. Mi “hermano”, sigue siendo el niño hiriente de siempre, que sabe dónde atacar y destruir todas tus defensas. Sigue siendo el mismo fracasado que se enfrasca en situaciones problemáticas, de las que mi madre u otra persona, se encarga de soslayar. La diferencia, es que ahora está peor y aún más cambiante y cínico que antes. Llegó a la “cena” de navidad alegando de por qué nadie le había avisado que el año nuevo no lo pasaremos en Santiago. Que niño más mimado ha sido ese. No ha superado ni siquiera un escollo de la vida, todo lo ha tenido y todo lo ha tomado. Y hablando de tomar, hasta ebrio conduce, después de una fiesta con bar abierto, y nada le sucede. A 80 km/h su “angelito” lo lleva hasta la seguridad de destino. Mi hermano es el clásico “conchesumadre”. Siempre se sale con la suya. Finalizando con los personajes, está mi abuela. Ella, estoica acética, siempre preocupada por todos. Que si comimos bien, si es que tiene frío, sueño u otro mal. Toda preocupación, sea la que sea. Ella es la que cocina todo en cada celebración. No creo que alguien lo valore de verdad; en realidad, todos le reprocharían que dejara de hacerlo.
Mi familia, es especial para ello. No celebrar los sietes, pero alegar por las notas menores. Quizás es exigente, y poco remunerado. Nada bueno como un equilibrio.
Y la autocrítica. Yo, no me comporté muy bien. Simplemente hice como si fuera un día cualquier, hice lo que hago siempre; pero sin esforzarme. No pesqué a mi vieja cuando me hacía preguntas sobre cosas que ella no quería saber. Las típicas preguntas que simplemente se hacen por cortesía. Es cierto que le contesté mal. Pero bueno, nunca me han gustado estas fechas, en las que el cinismo está a flor de piel; en la que los abrazos sobran y la honestidad carece de importancia. La sonrisa es algo obligatorio, y el desvelo una regla de oro. Que pérdida la de hoy. Consumismo, deterioro y cero espíritu navideño.

¿Habrá que cambiar de actitud? Yo creo que sí y que no… o sea, no lo tengo claro.

martes, 18 de diciembre de 2007

Libertad

Dejé de pololear, y ahora me siento libre. Iba caminando por gay town, y me di cuenta que ya no tengo dueño que me llevase de la correa.
¿Será pura idea mía, o de verdad estaba tan atado? Quizás es solo paranoia, pero la pena de la “soledad”, se llena con la suave brisa de la libertad.
Y ahora no sé que es lo que quiero.
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sábado, 15 de diciembre de 2007

Fidelidad



No sé de donde saqué tan rígido concepto. Soy fiel hasta de mis errores, de mis defectos, de mis lazos. Si a un amigo le molesta una persona, esa pasó a formar parte de mi lista negra; y me cuesta mucho cambiar mi actitud frente a ella. Tengo que cambiar, pero también soy fiel a lo que siempre he sido. Casi como los músicos del Titanic, que le fueron fieles al servicio y se hundieron con él.


Sé que es mala la fidelidad a lo establecido, pues cuando hay que cambiarlo, cuesta mucho. Se convierte en una actitud conservadora en exceso.


A ver si podemos cambiarlo. Quisiera llegar a ser más flexible conmigo.

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viernes, 14 de diciembre de 2007

Yo



veo mi foto cuando niño y me dan ganas de llorar
pienso en él como tercera persona...
veo todo lo que tiene que pasar, y no lo comprendo...
me encantaría defenderlo de la jungla que es este mundo...
me encantaría acogerlo en mis brazos y salvarlo de todos los tormentos...
quisiera enseñarle a ser fuerte y a tener energías para sobrellevar todo lo que le sucederá...
pobre... ¡que victimizado ha quedado!