domingo, 9 de diciembre de 2007

Almohadas



Siempre he sentido curiosidad del por qué me gusta dormir así de una manera tan estructurada. ¿Será que soy una persona que necesita tal estructuración?, o ¿será que algún día tendría que normalizar ciertas cosas? Recuerdo que hace como cinco o cuatro años atrás, miré mi rutina antes de quedarme dormido. Simplemente una obsesión más dentro de mi mar de obsesiones. Me di cuenta de lo que hacía cada noche antes de acostarme.

Todo comenzó con las almohadas.
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Cuando pequeño, yo tenía un par de hartos kilos de más. Con el tiempo, me di cuenta del como eran desplazados, socialmente las personas con mi “condición calórica”. Por eso tomé el camino de la inanición para disminuir mi volumen.

Al tiempo de tomada la decisión me di cuenta de que parte de la meta se cumplía. Mis kilos de más desaparecieron, al igual que la cómoda superficie adiposa que cubría a mis huesudas extremidades. Sin mucho músculo ni grasas que envolviesen mis piernas, empecé a sentir dolor en mis rodillas al dormir; o en realidad, un malestar tolerable, pero malestar al fin y al cabo. La solución, fue una almohada entre las rodillas al dormir.

Con ello me fui dando cuenta del cómo “vivían” mis otros miembros durante el sueño. Y así vinieron más soluciones para problemas que no veía (o no existían o_Ô’). Una almohada entre los brazos (como abrazando a alguien) para mantener la separación de los hombros. Otra almohada extra en la cabeza, para alcanzar el ancho entre el cuello y el hombro. Y finalmente, una almohada en la espalda, por si se me caía alguna lejos de mi alcance (jejeje… duermo en “bunk bed”).

Además de eso, me di cuenta de las vueltas que necesito dar antes de dormir tranquilo (mirar primero al poniente, luego al oriente, y nuevamente al poniente, y zZzZz).

¿Curioso o analizable?

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miércoles, 5 de diciembre de 2007

Otra letra




When I feel down; I want you above me I search myself; I want you to find me I forget myself; I want you to remind me
(Blondie - I touch myself)

Muy ingeniosa la letra.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Letras



me gustaría llegar a decir algo como estos extractos de canciones:

Love had never got a hold on me
Until you stepped out of a dream
My life once a misery
Now your love has set me free
(Koop - Summer Sun)

I never knew there was someone, to make me come alive
(Stars - my fauvorite book)

lunes, 26 de noviembre de 2007

Necesidad de expresar


Necesito…
Necesito que me digan que lo que hago está bien.
Necesito saber que recorro el buen camino.
Necesito un guía.
Necesito estar en mi ambiente.
Necesito sentirme cómodo.
Necesito poder respirar con calma.
Necesito no ser agresivo con los demás.
Necesito entenderme.
Necesito salir de mi mismo.
Necesito ser feliz.
Necesito estar de buenas conmigo.
Necesito…

¿Dónde puedo hallar las certezas que tanto busco?, ¿dónde hallar la compañía adecuada?, ¿dónde está lo que realmente necesito?

Me siento encerrado en mi gran coraza. No puedo cambiar con facilidad. Me da miedo el cambio, pero necesito generarlo en mí. Me da pena el verme. No quiero victimizarme. Me duelen las cosas, aunque no quiera aceptarlo. Me duelen, y mucho. No creo ser alguien de mucho aguante, aún así; mucho peso descansa sobre mis hombros. Tengo pena... de cómo han resultado las cosas en mi vida. Tengo pena, de que las cosas no vayan a la perfección. Tengo pena, pues nadie se preocupa de eso. Tengo pena, pues nadie aprecia lo que llevo en mi interior.

No quiero seguir con esta situación, pero lejos veo la solución. Los cambios han llegado, pero no con gran fervor. Bombos y platillos no han sonado, ni fiesta se ha armado. A penas y me doy cuenta de lo que siento, y más confundido que calmo espero. Que las cosas cambien, es complicado. Yo suelo ser una estructura sin cambios…

Quiero cambiar, pero para el resto, suelo ser una persona muy útil de la forma en que soy. Les gusta verme así, sin matices, plano y sin brillo alguno. No sé que es lo que sucede en ese intercambio, mío con la sociedad, que me deja sin poder solucionar las problemáticas que suelen ahogarme hasta no poder terminar. Quisiera terminar con la persona que soy, para ver el renacer de una nueva identidad, más certera y real. De todos modos, no creo ser alguien falso, y si lo fuese, no creo que alguien lo pudiese corroborar.

Es cierto, que ahora no me siento muy bien, y esto es solo un reflejo de mi estado emocional actual. Cuando se me pasé simplemente quedarán las ganas e intenciones de cambiar. Cambiar para ser alguien más fiel a mí.
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¿Cómo pedirle al otro, lo que no nos podemos dar a nosotros mismo?
¿Cómo pedimos algo que no damos?...

viernes, 16 de noviembre de 2007

Apre(he)nder con dolor




A lo largo y ancho.
He destruido varias vidas. He hecho cambios. La destrucción no quiere decir que algo malo he hecho. He ayudado, he enseñado, he sido bueno, nunca malo. A pesar de ello sé que he hecho daño. Mucho daño han sentido, los que conmigo han aprendido. Mi ley es esa. Con dolor se aprende. Es necesario el dolor en mi vida. Es necesario contagiar dolor a quienes me rodean. Me siento en la necesidad de alzar mi mano empuñando un látigo. Dolo y enseñanza van de la mano. No sé como aprendí eso. Recuerdo cuando a Dios le pedía que me hiciera las cosas difíciles para poder aprender las cosas con mayor rapidez, y para aprehender mejor que cualquiera. Siempre busqué la superación. Siempre la estoy buscando. Pero no es la superación que practican los que me rodean. Yo no quiero superar a alguien, si no que a mi mismo. Yo lucho mediante el ascetismo de mi ser. Secándome cual vid al sol. El dolor en su calor, el agua mi imperfección. Así ir mejorando a diario a través de su raudo ardor. Creo que en mi es necesario el tener esa conexión. Dolor y aprendizaje.
Sin la conciencia, esto sería solo un circo del sufrir.
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Sin linealidad




El otro día escuchaba y le ponía atención a una canción que me agrada mucho. En la primera oración de ella dice: “Home, is all that we have”. Analicé dentro de mí, ¿qué es lo único que tengo? ¿es el hogar? Al igual que en ocasiones anteriores, llegué a la conclusión de que mi soledad es lo único que tengo. Pero no es simplemente soledad, pues eso significaría no tener a nadie. La idea de soledad que me llegó, fue la del saber que lo único que tenemos seguro, es a nosotros mismos.
Recuerdo un día, después de un quiebre con un capricorniano, con el cual no me podía comunicar; logré llegar a esa conclusión de una forma tan clara, que lo sentía en todo mi ser. Recuerdo que lloré al sentirme solo, recuerdo que lo digerí y lo entendí. En esos días me sentí muy aliviado y autónomo, como si el conocimiento de “soledad” (o quizás “reconocimiento del ser”), me hubiese quitado el peso de tener que parchar a diario ese vacío que siento en mi.
Hoy en día, la soledad puede estar presente, pero no como un aspecto positivo de mí vivir, si no como la constante falla a arreglar. El hecho de que nadie entienda cosas que para mi son evidentes, y que muchos cuestionen mi actuar (incluyéndome), me hace caer en cuenta de que no hay apoyos en donde descansar.
Un hogar. Una vivienda. Un lugar donde vivir. Lugar donde comer, descansar, jugar, reír, hablar, disfrutar. Un lugar que nos acoja. El hogar (nosotros mismos), es todo lo que tenemos. Es todo para nuestro desarrollo. Es donde parten las cosas. Es donde nos dan las fuerzas para emprender el vuelo. En mi hogar, no hay ala libre. El vuelo no se alcanza. La independencia y la diferenciación no existen, son “pecado”. En mi hogar hay solo una pieza, que es la mía. No existe un padre que muestre lo que sucede fuera de casa, ni madre que ayude a asimilar las experiencias vividas. En mi casa estoy solo.
Para mí, la oración mencionada, simboliza, en gran parte; mi soledad. Quiero que mi soledad sea la herramienta que tengo. Quiero que sea apreciada, tal y como lo fue una vez.
Camino desde la universidad, venía pensando en la micro qué es lo que realmente deseo. Quiero deshacerme de las cosas que me impiden ver con claridad. Botar lo que sobra. Pero ahí vienen remordimientos e impedimentos casi morales para desarrollar tal actividad.
¿Cómo poder dejar a la gente que cuenta conmigo? Es cierto que ellos ni se preguntan que mal hacen en mí. Quizás no soy lo suficientemente transparente como para dar a conocer tales “incomodidades”. Quizás el miedo a perder a la persona que carga con los problemas (o sea, el miedo a perderme), les impide el dejarme libre. No lo sé.
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miércoles, 31 de octubre de 2007

... un tanto disperso.



Quizás debiese de tener un papel y un bolígrafo en cada momento.
Son eternos los libros que en mi mente escribo. Más que hablares, éstos se tornan en el cuento que suele ser mi rumiante pensar.
Cuando iba en dirección a su casa, para el encuentro de halloween, mi mente hacía un ejercicio. No recuerdo muy bien de que se trataba con exactitud, pero tenía que ver con mi relación “amorosa”. La decisión era clara: terminar con Mi pololo. No recuerdo por qué era, pero sonaba bastante lógica. Y en la sesión de hoy, como que sentí muchas señales al respecto cuando usted mencionó que habían cosas que me impedían seguir. Al escuchar eso, yo lo veía a él. Es sorprendente para mi el como desaparecen mis pensamientos dentro de la nebulosa de impulsos nerviosos que suelen llevar mis historias y relatos internos. Me gustaría tener incorporado una impresora que saque todas las historias de la mente y que me saque esta flojera de agarrar el teclado o un lápiz para comenzar a redactar lo que “mi yo” intenta decir.
Bueno y la historia que tejía entre manos durante mi caminata desde el metro a su casa, era algo como lo que le decía. El fin de mi relación se acerca, y sé que será algo bueno, pero aún así me da miedo.
El comienzo de la cadena de pensamientos vino cuando recordé a que gente yo le atraía, y que gente a mi me gustaba. Recordé lo que yo les inspiraba y lo que ellos me inspiraban. Lo que la gente busca en mi, y lo que yo creo buscar de la vida. Vi la gente que pasaba a mi alrededor, veía sus rostros. Algunas caras de deseo, otras de hambre, y algunas de auxilio. Me sentía casi como en las puertas del infierno, con muertos vivientes alzando sus extremidades para ser cogidos (en el amplio sentido de la palabra) por cualquier gota de vida. Yo, una persona que no suele estar muy a la altura de un representante de la vida, pero si a la altura de un muerto; estaba mirando el espectáculo del otro lado del infierno. Desde la “tierra” percibía sus soledades, sus miserias, y hasta sus necesidades. Sexo, dinero, seguridad, hambre, satisfacción, sentir. Deseos que en parte comparto, pero no busco con tal desesperación.
En ese momento me di cuenta de que me gusta la gente que es así. Las carencias y faltas dentro de mundos ajenos. Personas extrañas deseando cosas que no pertenecen a mi mundo. Desde el mío, suelo cruzar y aferrar la mano que me extienden, caer en el juego y entregar parte de mi alma al circo de los muertos. Cuando me doy cuenta de que poco y nada vale el show, dejo de lado todo deseo y satisfacción, e invito al miedo y al temor. Dejo de lado a “mi amor” y comienzo a cortar la relación. Hay veces, eso sí, que el patrón no se repite. Hay veces que no me acompaña un muerto. Hay veces, las mejores, que en vez de un muerto, el participante es un soñador. Los soñadores suelen ser mucho mejor; pero para ellos soy el cable a tierra, que no solo los bajan de la nube, sino que le destruye toda realidad falsa.
Y así es como me di cuenta de que, en realidad, Mi pololo, es un muerto viviente dentro de mi realidad. Él pertenece al mundo al cual me siento arrastrado cada vez más. No es que él se supere, si no que él me está superando. Él me está superando pues me está bajando.
Es cierto que las cosas caen por su propio peso, pero en esta vida, yo manejo la gravedad y yo soy el que hace que las cosas toquen el suelo. Quizás no tenga la fuerza para hacerlo de inmediato y cada rato, pero sí estoy convencido de que la convicción y la decisión están dentro de mi.
Aún así, con todo lo que me ha sucedido en la vida, no me convenzo de que tengo que terminar con él.
El piscis de mi mente me dice que siga teniendo fe en que las cosas cambiarán y de que en realidad él es la persona de mi vida. Sé también que junto a él mis sueños no se harán realidad, mis anhelos serán solo papeles en mi baúl de recuerdos y que mi vida tendrá más rabia y frustraciones.
Sé que esta relación tiene que terminar. Sé que solo sensaciones buscan en mi. Sé que el adorno del amor es lo que ciega, a mis parejas (no todas claro), a ver que la realidad es más físico que emocional.
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Y lo más importante de todo es que yo no obtengo satisfacción alguna, más que momentánea.
Y la pregunta es: ¿dónde está lo que busco?... y antes de eso: ¿cómo es lo que busco?... y en la prehistoria de mi vida: ¿quién soy, y que quiero?
Quizás haya un zapallo por ahí que sea el adecuado. Naranjo, robusto y dulce. ¿por qué no?

sábado, 27 de octubre de 2007

Reacción


Me di cuenta de algo sobre el otro día. Cuando todos me abandnaron, mi reacción fue interesante de contar creo yo.

Primero, le di a conocer a mi hermano que me molestaba su comportamiento, y que no me gustaba que se demore tanto cuando tiene que salir. Él me rebatió diciendo que de todos modos, no llegó atrasado. Es cierto, quizás yo fui demasiado exagerado al intentar salir con más de una hora de anticipación para llegar al centro. Supongo que él tuvo suerte al llegar 10 minutos tarde, y no media hora. Sin embargo, su atraso no hubiera sido tan terrible si hubiese sido media hora, ya que, como le dije, para la mediación tuvimos mucho que esperar; especialmente yo, que fui el primero en presentarse.

Con respecto a mi madre. A ella no le quise hablar. No sé por qué sucedió eso, pero no me dieron ganas de nada con ella. Cero comunicación. Yo corté las relaciones.

Lo mismo pasó con mi pololo. Le mandé un mensaje avisándole que quería un "día de silencio", e ignoré sus llamadas.

En conclusión, cuando a mi me abandonan, yo abandono.

¿Es justificada mi reacción? Yo creo que es solo una "pendejería", y que debiese de madurar al respecto y desechar esos patrones. De repente no es muy sano el ser tan "divo" por la vida. Quizás humildad es lo que me falta, y la falta de ella sería como la sombra que se presenta y obstruye mi andar. En realidad, no lo sé; son solo especulaciones que no me convencen del todo. Todo suele ser un misterios, y los misterios, en mi existencia; no se resuelven con facilidad.

Y con esa reacción lo que creo haber causado es dolor en los demás. Por lo mismo, le dije a un amigo, que mi reacción era como la de una herida infectada, que ahora solo botaba pus y, con ello, molesta e "infecta" a los demás. No creo estar siendo una buena persona. Quizás debiera de comprarme un látigo y azotarme como esas personas de semana santa. Quién sabe, en una de esas es LA terapia que necesito. jajaja... ¿jajaja?

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