domingo, 30 de marzo de 2008

Resentimiento




Porque nos sentimos así frente a las personas que realmente quisimos o queremos actualmente. Serán los rivales eternos los que de verdad uno quiere?

A mi me pasa algo muy particular, que he visto reflejado en otras personas también, pero definitivamente por otras razones distintas a las mías. Me da "rabia" cierto tipo de actitudes torpes y tontas de las personas que quiero. No me gusta que se equivoquen, y por lo mismo les hago ver que es lo que hacen mal. Comúnmente, si hay "conflicto de intereses", como cuando le explico a mi vieja que no tiene sentido ordenar el desorden que deja su otro hijo para avisarle después de que dejó desordenada la cocina (por ejemplo) y que no lo vuelva a repetir. Ella simplemente no me hace caso, y su otro hijo sigue con las mismas conductas antisociales. Creo que es una de las razones por las cuales no quepo en esta multitud.
Y volviendo a lo que me convoca acá. Es algo que me ha dado vuelta en la cabeza. El comportamiento de los otros frente a mi. La respuesta ante una acotación. Es interesante, que ahora no sólo lo vea en "ellos" si no también en mi. Descubrí (creo) la razón más fuerte de mi incomodidad de vivir en esta casa, o con estos sujetos mejor dicho. Son detalles que terminan llenando gran parte de la poca paciencia que queda por consumir. Claro, respiro profundo y sin exaltarme me aíslo de toda realidad perteneciente a sus asuntos. "Eso no me pertenece". El reconocerlo es importante. No me gusta inmiscuirme en asuntos ajenos. Bueno, en realidad, me fascina entrar en vidas ajenas y arreglarlas. Simplemente tengo que acostumbrarme a no hacerlo más. Ellos se lo pierden.
Pero bueno, los otros resentimientos a los cuales me he tenido que enfrentar son muy claros para mi, y hasta me dan risa de lo patente que suelen ser. Me dan risa. Pero no es una risa "malvada" o sarcástica. Es más una sonrisa, como diciendo: "que encantador!". Encantador es que alguien te demuestre cierto "resentimiento". Quizás resentimiento no es la palabra. Pero lo encantador, es el reflejo de tal comportamiento. Me pasa con una persona, que le gusta descalificarme, frente a mi claro; declarando ser sincero y, además, de no tener intensión alguna de agredirme. Yo sé perfectamente que lo hace con un dejo de rabia que nunca ha querido desahogar hacia mi. Sé que tengo la capacidad y virtud de leer más allá de expresiones y simples palabras. Cuando me dice que yo soy de una forma o de otra, veo en sus ojos la "competencia", el querer estar por sobre mi. Lo siento y lo veo cuando le digo lo que yo hago y me menciona que el(la) hace el doble. Me dice cosas que sabe que no quiero saber ni le pregunto. Me dice su opinión y me invade para darme en el blanco. Sé que no es una buena persona, pero se ve inofensiva. Tendré que alejarme...

También puede ser todo una fantasía de mi mente, pero es tan claro como el sol que amanece a diario.

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domingo, 23 de marzo de 2008

viaje


Que sentido ha tomado mi vida. Ahora más ocupado de lo habitual, en mi mente vivo y me refugio. Mi mundo me estimula y la libertad me invita a respirar un aire más ligero.
Hace poco llegué a casa. Fui con mi madre a la feria, acá cerca de casa. Los olores, colores y hombres de anchas espaldas me llenaron de la energía ambiental de la feria. Personas que parecen no tener más preocupaciones que ser buenos vendedores. Me parece tan agradable esta feria que se pone por acá. Hasta los vendedores son lindos. El de los melones, el de las ciruelas y el de las peras. Cuerpos nutridos de frutas y verduras, que sonríen y se ofrecen a cada comprador.
No sé si andaré como una esponja por la vida, pero he quedado totalmente impregnado y saturado de sus energías. Gente que se mueve y mueve a gente. Gente que vende el combustible que yo consumo. Gente que tienta a gente con sus productos, con aromas a frescura, vida y mar. Que lindo viaje me resultó el captar tantas esencias, tantos colores y tal ambiente de seguridad. Me sentí perteneciente a la feria. Me sentía tan acogido como cuándo me sentí perteneciente a la universidad y encajado en la carrera que estudio. Una extraña sensación para algo tan distinto.
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domingo, 9 de marzo de 2008

Tormenta de emociones.




Estos días han sido días de nostalgia. Desde que la tormenta se dejó caer sobre Santiago, que mi pecho alberga una gran cantidad de recuerdos de sensaciones y emociones vividas en el invierno pasado, en días de lluvia, felicidad y cierto grado de prosperidad.
Es muy cierto que el responsable directo de todas estas cosas es mi memoria benevolente con el paso del tiempo. El recuerdo de mi ex es tan patente. Se podría decir que aun estoy enganchado de él. Es por eso que no le he llamado para devolver cosas que me prestó. Eso lo pretendo hacer cuando las cosas se olviden y la emoción se haya disuelto con una solución de realidad al 100%.
A pesar del recuerdo y la nostalgia asociada a ellos, estoy viviendo en un excelente periodo, en donde la atmósfera me invita a conocer y experimentar distintas cosas; dejándome llevar por mi instinto y mis preferencias inmediatas. Me he dedicado a no planificar el futuro, no pensar en el pasado pasado y vivir de los frutos del presente. En cuanto al pasado que aún se cuela con el presente; cono he dicho, he estado dándole unas porciones de realidad para que finalmente decanten en lo que de verdad son. Por ejemplo, con los recuerdos nostálgicos de compañía y estabilidad de mi relación pasada; solo basta remembrar el hecho de que esa persona ya no existe, y que yo tampoco soy el mismo de entonces. Con ello me sonrío y me alegro de estar soltero, y viviendo de una forma diferente y mejor a la que podría estar viviendo si es que esa relación se hubiera extendido hasta hoy en día.
Es cierto, que por las noches, escribo una gran misiva a mi ex. En mi mente las palabras vuelan e inventan oraciones que le comunican de manera honesta y transparente el hecho de que lo extraño. Queriéndome empapar en la droga de la nostalgia, continúo noche tras noche escribiendo en mi mente. El sueño me derriba y en los brazos de Morpheo abandono la idea de terminar la carta que nunca ha llegado a su fin.
Me gustaría (y al mismo tiempo no) escribirle una real carta, expresándole todo lo que siento ahora por él, todo el anhelo que tengo por repetir la historia que tuvimos y comunicarle la carencia que siento al no tenerlo cerca. Me gustaría ser muy transparente con él. Pero hacerlo no tiene sentido alguno, pues no quiero volver con él, ni tengo ganas de que vea una ventana abierta para cualquier relación entre nosotros. Solo me gustaría comunicárselo, sin obtener respuesta alguna. Definitivamente, no lo haré.
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