viernes, 30 de noviembre de 2007

Letras



me gustaría llegar a decir algo como estos extractos de canciones:

Love had never got a hold on me
Until you stepped out of a dream
My life once a misery
Now your love has set me free
(Koop - Summer Sun)

I never knew there was someone, to make me come alive
(Stars - my fauvorite book)

lunes, 26 de noviembre de 2007

Necesidad de expresar


Necesito…
Necesito que me digan que lo que hago está bien.
Necesito saber que recorro el buen camino.
Necesito un guía.
Necesito estar en mi ambiente.
Necesito sentirme cómodo.
Necesito poder respirar con calma.
Necesito no ser agresivo con los demás.
Necesito entenderme.
Necesito salir de mi mismo.
Necesito ser feliz.
Necesito estar de buenas conmigo.
Necesito…

¿Dónde puedo hallar las certezas que tanto busco?, ¿dónde hallar la compañía adecuada?, ¿dónde está lo que realmente necesito?

Me siento encerrado en mi gran coraza. No puedo cambiar con facilidad. Me da miedo el cambio, pero necesito generarlo en mí. Me da pena el verme. No quiero victimizarme. Me duelen las cosas, aunque no quiera aceptarlo. Me duelen, y mucho. No creo ser alguien de mucho aguante, aún así; mucho peso descansa sobre mis hombros. Tengo pena... de cómo han resultado las cosas en mi vida. Tengo pena, de que las cosas no vayan a la perfección. Tengo pena, pues nadie se preocupa de eso. Tengo pena, pues nadie aprecia lo que llevo en mi interior.

No quiero seguir con esta situación, pero lejos veo la solución. Los cambios han llegado, pero no con gran fervor. Bombos y platillos no han sonado, ni fiesta se ha armado. A penas y me doy cuenta de lo que siento, y más confundido que calmo espero. Que las cosas cambien, es complicado. Yo suelo ser una estructura sin cambios…

Quiero cambiar, pero para el resto, suelo ser una persona muy útil de la forma en que soy. Les gusta verme así, sin matices, plano y sin brillo alguno. No sé que es lo que sucede en ese intercambio, mío con la sociedad, que me deja sin poder solucionar las problemáticas que suelen ahogarme hasta no poder terminar. Quisiera terminar con la persona que soy, para ver el renacer de una nueva identidad, más certera y real. De todos modos, no creo ser alguien falso, y si lo fuese, no creo que alguien lo pudiese corroborar.

Es cierto, que ahora no me siento muy bien, y esto es solo un reflejo de mi estado emocional actual. Cuando se me pasé simplemente quedarán las ganas e intenciones de cambiar. Cambiar para ser alguien más fiel a mí.
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¿Cómo pedirle al otro, lo que no nos podemos dar a nosotros mismo?
¿Cómo pedimos algo que no damos?...

viernes, 16 de noviembre de 2007

Apre(he)nder con dolor




A lo largo y ancho.
He destruido varias vidas. He hecho cambios. La destrucción no quiere decir que algo malo he hecho. He ayudado, he enseñado, he sido bueno, nunca malo. A pesar de ello sé que he hecho daño. Mucho daño han sentido, los que conmigo han aprendido. Mi ley es esa. Con dolor se aprende. Es necesario el dolor en mi vida. Es necesario contagiar dolor a quienes me rodean. Me siento en la necesidad de alzar mi mano empuñando un látigo. Dolo y enseñanza van de la mano. No sé como aprendí eso. Recuerdo cuando a Dios le pedía que me hiciera las cosas difíciles para poder aprender las cosas con mayor rapidez, y para aprehender mejor que cualquiera. Siempre busqué la superación. Siempre la estoy buscando. Pero no es la superación que practican los que me rodean. Yo no quiero superar a alguien, si no que a mi mismo. Yo lucho mediante el ascetismo de mi ser. Secándome cual vid al sol. El dolor en su calor, el agua mi imperfección. Así ir mejorando a diario a través de su raudo ardor. Creo que en mi es necesario el tener esa conexión. Dolor y aprendizaje.
Sin la conciencia, esto sería solo un circo del sufrir.
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Sin linealidad




El otro día escuchaba y le ponía atención a una canción que me agrada mucho. En la primera oración de ella dice: “Home, is all that we have”. Analicé dentro de mí, ¿qué es lo único que tengo? ¿es el hogar? Al igual que en ocasiones anteriores, llegué a la conclusión de que mi soledad es lo único que tengo. Pero no es simplemente soledad, pues eso significaría no tener a nadie. La idea de soledad que me llegó, fue la del saber que lo único que tenemos seguro, es a nosotros mismos.
Recuerdo un día, después de un quiebre con un capricorniano, con el cual no me podía comunicar; logré llegar a esa conclusión de una forma tan clara, que lo sentía en todo mi ser. Recuerdo que lloré al sentirme solo, recuerdo que lo digerí y lo entendí. En esos días me sentí muy aliviado y autónomo, como si el conocimiento de “soledad” (o quizás “reconocimiento del ser”), me hubiese quitado el peso de tener que parchar a diario ese vacío que siento en mi.
Hoy en día, la soledad puede estar presente, pero no como un aspecto positivo de mí vivir, si no como la constante falla a arreglar. El hecho de que nadie entienda cosas que para mi son evidentes, y que muchos cuestionen mi actuar (incluyéndome), me hace caer en cuenta de que no hay apoyos en donde descansar.
Un hogar. Una vivienda. Un lugar donde vivir. Lugar donde comer, descansar, jugar, reír, hablar, disfrutar. Un lugar que nos acoja. El hogar (nosotros mismos), es todo lo que tenemos. Es todo para nuestro desarrollo. Es donde parten las cosas. Es donde nos dan las fuerzas para emprender el vuelo. En mi hogar, no hay ala libre. El vuelo no se alcanza. La independencia y la diferenciación no existen, son “pecado”. En mi hogar hay solo una pieza, que es la mía. No existe un padre que muestre lo que sucede fuera de casa, ni madre que ayude a asimilar las experiencias vividas. En mi casa estoy solo.
Para mí, la oración mencionada, simboliza, en gran parte; mi soledad. Quiero que mi soledad sea la herramienta que tengo. Quiero que sea apreciada, tal y como lo fue una vez.
Camino desde la universidad, venía pensando en la micro qué es lo que realmente deseo. Quiero deshacerme de las cosas que me impiden ver con claridad. Botar lo que sobra. Pero ahí vienen remordimientos e impedimentos casi morales para desarrollar tal actividad.
¿Cómo poder dejar a la gente que cuenta conmigo? Es cierto que ellos ni se preguntan que mal hacen en mí. Quizás no soy lo suficientemente transparente como para dar a conocer tales “incomodidades”. Quizás el miedo a perder a la persona que carga con los problemas (o sea, el miedo a perderme), les impide el dejarme libre. No lo sé.
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