
Yo tengo un concepto sobre el tiempo, las personas y el to be. Creo que, especialmente en relaciones más allá de la amistad, esos conceptos son sumamente importantes. Tenemos que el tiempo nos cambia, no? Maduramos, pensamos diferente, o simplemente nuestros intereses son conquistados por otros nuevos. Las personas pasan a convertirse en casi nuevas personas. Es un poco lo que nos pasa cuando dejamos el colegio y las típicas parejas eternas se separan, pues pasan a otros ciclos y qué sé yo. Es ahí donde el to be tiene cierta relevancia. Yo creo que las personas son un estado, es decir, yo nunca soy, y siempre estoy; a excepción de ciertas cosas que son netamente endémicas como la nacionalidad o la raza de repente. La cosa es que la persona de ayer tenía sentimientos por el mino de ayer. La de ahora quizás ya no le interese lo que le movía antes. Para mi es de esperar que no sea lo mismo. Pero de todos modos, podría llegar a ser mejor. Normalmente las personas nos movemos por necesidades. Algo así como el concepto capitalista de la oferta y la demanda. Si yo necesito algo me dirijo hacia el estímulo que me satisfaga esa carencia. Sin embargo, en una relación, lo sano sería que no sirviera como una cura a las carencias que podamos sentir en nuestro corazón. Mi idea, con respecto a las parejas es que uno estando completo y sin necesidades pueda encontrar a alguien con quién quiera compartir su vida, sin esperar recibir algo a cambio ni esperar dar para que la relación tenga un sentido. En fin, creo que me he desviado un poco de la línea, pero lo que intento decir, es que de repente las relaciones más pasionales e intensas, que suelen ser las dominadas por oferta y demanda (carencias ancestrales de nuestra vida familiar pasada), suelen ser las que tienen un final igual o más aburrido que esas relaciones lentas en las que las necesidades ya están completas. .
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